“Íbamos a los volquetes de la basura para poder darles de comer a nuestros hijos”

“Íbamos a los volquetes de la basura para poder darles de comer a nuestros hijos”

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Celia Vear vivió un infierno, su vida económica, su matrimonio y su salud eran un completo desastre pero encontró una solución en la Universal:

“Tenía principio de leucemia y una anemia fulminante, gastritis, úlcera sangrante y dolores de cabeza y estomacales. Además, en mi matrimonio había muchos gritos y las peleas y discusiones eran algo común. Llegamos a maltratarnos con violencia física, mi cuerpo y mi cara estaban siempre marcados. Él me era infiel y yo era muy celosa, lo maltrataba constantemente”, relata esta mujer que vivió momentos terribles.

Ella creyó que no iba a sobrevivir una madrugada cuando su esposo estuvo a punto de asesinarla a golpes. “Una madruga me desperté de repente porque mi esposo había llegado borracho y me golpeaba. Me dio un pisotón en la costilla a dos milímetros del corazón causándome una fisura en la costilla. Me perforó el pulmón, había quedado sin respirar, pensé que me moría. Después de este episodio estuve siete meses postrada en cama, con todo esto mi salud se desgastaba cada vez más.

Además, estábamos en una situación de miseria extrema, no teníamos trabajo, por lo que dependíamos de los vecinos y de comedores comunitarios para poder comer. Con otras vecinas que también estaban en la miseria íbamos a los volquetes de la basura a revolver para poder sacar la verdura y la fruta que se pudiera salvar para poder darles de comer a nuestros hijos”.

A través de su suegra Celia encontró una solución real, ella le dio una invitación para participar de las reuniones de la Universal, oportunidad que le daría las fuerzas para seguir viviendo y la esperanza para luchar por un futuro mejor: “Decidí humillarme delante de Dios, puse todas mis fuerzas, era vida o muerte y Él me dio la oportunidad de seguir viviendo, mis fuerzas se renovaron y pude perdonar a mi esposo por sus infidelidades. Hoy estamos juntos en la iglesia viviendo la fe.

Mi salud fue restaurada por completo, tenemos nuestra casa, compramos motos, un auto, una camioneta, conquistamos una rotisería, tenemos un lavadero de autos y una guardería de camiones”.

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