“Iba a perder parte de mi rostro”

“Iba a perder parte de mi rostro”

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Imagínese recibir una triste noticia en medio del vigor de la adolescencia. La peluquera Tatiane Rodrigues Lima (en la foto al lado), de 28 años, tenía 12 años cuando le diagnosticaron un tumor maligno en el rostro. Al principio, ella notó el surgimiento de un pequeño bulto cercano a la ceja. El nódulo tenía la apariencia de ser acné, pero comenzó a crecer y Tatiane decidió buscar a un médico.

Al término de la consulta, el médico tranquilizó a Tatiane y diagnosticó al bulto como un quiste. Sin embargo, fue necesario dirigirla a que se realice una biopsia. El objetivo era hacer un examen más detallado y el resultado identificó un cáncer. Ella reconoce que, en un primer momento, reaccionó mal al recibir el diagnóstico.

“Cuando supe el resultado, me puse tan triste que caí en depresión. El médico me dijo que quedaría con la cara deformada y que necesitaría realizarme un injerto, sacar piel de otra parte del cuerpo para rellenar la zona. Comencé a verme diferente a las otras chicas, no quería integrarme en ningún grupo y tenía vergüenza de mi problema.”

Tatiane fue dirigida a comenzar un tratamiento en el hospital. El equipo médico analizó nuevamente la biopsia y el diagnóstico fue el mismo. “El lugar no tenía condiciones de seguir mi caso, yo necesitaba a un equipo más especializado. Fui al Hospital de Clínicas e hice una nueva biopsia. Pasé por el mismo proceso quirúrgico y el mismo sufrimiento”, cuenta.

Nuevos exámenes

El siguiente paso sería una cirugía más invasiva. Ella hizo una serie de exámenes y comenzó a ser acompañada por varios especialistas, como un psicólogo y un cardiólogo. Antes de operarla, el médico le avisó que la recuperación sería lenta y que tendría secuelas. El tumor podría volver e incluso expandirse hacia otras partes del cuerpo.

“Me quedé con mucho miedo, aunque era pequeña, sabía que era grave y que podría morir después de la cirugía. Cada vez que iba al hospital recibía una palabra negativa. Pero, frente a ese escenario difícil, mi madre y mi abuela me apoyaron y me dieron mucha fuerza. Ellas usaron la fe, hicieron propósitos y fueron perseverantes en verme curada. También participamos de las reuniones de Cura en la Universal y recibimos oraciones”, recuerda.

Ella recuerda una de las visitas al médico. “Mi madre le dijo al médico: ‘’quien va a cuidar a mi hija es el Médico de los Médicos’. El médico preguntaba quién era ese médico del cual hablaba tanto y ella respondió: ‘Es Dios’”.

Los médicos optaron por realizar una cirugía más, pero diferente a lo que ellos determinaron, el procedimiento fue sencillo y no hubo necesidad de realizar un injerto. En el mismo día, ellos le dieron el alta y no supieron explicar lo que sucedió. “Después de la recuperación, el tumor no volvió nunca más. Yo me convertí en una joven saludable y la cicatriz que tengo es para recordar lo que la fe me hizo.”

Cura para el alma

Después de dos años de la cura, Tatiane dejó de asistir a las reuniones de la Universal y terminó desarrollando nuevamente problemas psíquicos. Esta vez, además de la tristeza, tuvo síndrome de pánico e insomnio. “Me volví una persona sin paz, vacía e infeliz. Tenía mucho miedo a morir, sentía dolores en el pecho y una angustia inexplicable. Era horrible, porque sentía varios síntomas, pero iba al médico, hacía exámenes y no constataban nada”, explica.

Cuando cumplió 24 años, después de la pérdida de una amiga, ella tomó consciencia de que necesitaba regresar a la Universal y recuperar la vida saludable que un día tuvo. “Decidí entregarme de verdad. Volví a participar de las reuniones de Cura, porque no aceptaba más vivir de esa manera. Me casé y hace 4 años que estoy recuperada. Tengo salud, soy fuerte delante de los problemas y duermo en paz. Quien me conoció antes ve la diferencia ahora. Hoy puedo ayudar a las personas que pasan por los mismos problemas que yo pasé”, concluye.

Muchas personas hacen y reciben oraciones para tratar enfermedades incurables en las reuniones de Cura y Liberación de la Universal. Las reuniones se realizan todos los martes a las 8, 10, 16 y 20h, en Av. Corrientes 4070 – Almagro o en todas las Universal. Vea la dirección de la iglesia más cercana a usted en https://www.universal.org.ar/direcciones.

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