Hipertensión arterial, uno de los males del siglo

Hipertensión arterial, uno de los males del siglo

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Una investigación del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires revela que a partir de los 65 años, la hipertensión arterial es más frecuente ya que se presenta en el 60% de esta población y afecta a ambos sexos. También el 42% de los argentinos de entre 35 y 75 años es hipertenso aunque el 40% lo ignora. 

La Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial y el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires realizaron la campaña por el Día Mundial de la Hipertensión con el objetivo de formar conciencia sobre las actitudes que las personas pueden tomar a fin de que no haya esa elevación en la presión arterial de la sangre. Las actitudes son: Adoptar la práctica de ejercicios físicos, disminuir el consumo de sal, mantener una alimentación equilibrada, no tener sobrepeso y evitar el estrés. Más allá de eso, es indispensable que quien tiene presión alta vaya al médico constantemente pues dependiendo de la gravedad de la enfermedad, es necesario tomar una medicación.

La hipertensión arterial es una de las enfermedades más frecuentes en el mundo actual; Ella se caracteriza por el aumento de la presión a niveles más altos de lo indicado. El equipo del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS) detectó que apenas 1 de cada 5 hipertensos tiene controlada la presión. Según los cardiólogos, esa proporción tiende a crecer con el pasar de los años.

Por lo regular, la presión arterial normal es cuando el número superior (presión arterial sistólica) está por debajo de 120 la mayoría de las veces, y el número inferior (presión arterial diastólica) está por debajo de 80 la mayor parte del tiempo (escrito como 120/80 mmHg). Si sus números de presión arterial son 120/80 o superiores pero por debajo de 140/90, esto se denomina pre hipertensión. Si usted tiene pre hipertensión, es más propenso a padecer hipertensión arterial. La presión arterial alta (hipertensión) es cuando el número superior (presión arterial sistólica) es de140 o más la mayoría de las veces, o el número inferior (presión arterial diastólica) es de 90 o más la mayor parte del tiempo (escrito como 140/90 mmHg).

La presión arterial puede elevarse de acuerdo con la edad. “Individuos de más de 40 años pueden padecer hipertensión. Casi el 50 % de las personas entre 60 y 70 años y el 75%  de los que tienen 70 años son portadores de la enfermedad”, dicen los especialistas.

Varios factores contribuyen para tener presión arterial. “Algunos no son modificables, como edad, la historia familiar, sexo masculino, mujeres pos-menopausia, ser diabético o dislipemias (individuos con tasas altas de colesterol y triglicéridos). Otros son considerados reversibles, como obesidad, sedentarismo, estrés, tabaquismo, exceso de bebidas alcohólicas, café, sal y grasa. En los niños y adolescentes muchas veces la hipertensión es consecuencia de las otras enfermedades. En estos casos, es potencialmente curable luego de la resolución de la enfermedad de base”, explican los cardiólogos.

Maria da Penha Azevedo, de 64 años, comenzó a tener elevación de la presión arterial a los 40 años. Según su médico, el aumento fue el resultado de la obesidad. Los cambios en la alimentación fueron indispensables. “Fue difícil acostumbrase a una menor cantidad de sal en la comida. Hace 10 años que me controlo en la alimentación y tomando medicamentos. Actualmente, la presión está controlada”, afirma.

Un problema silencioso

Uno de los grandes peligros de la hipertensión es el hecho de que es una enfermedad silenciosa. Los síntomas no son perceptibles y, generalmente, cuando ocurren, son vagos y semejantes a los de otras enfermedades. “Los más comunes son los dolores de cabeza y en la nuca, mareos y visión borrosa”, explican los especialistas.

El aumento constante de la presión arterial provoca daños en las arterias de diversas partes del organismo humano y prácticamente todos los órganos pueden sufrir alteraciones, siendo más frecuentes: en el corazón, infarto e insuficiencia cardiaca, en el cerebro, accidente vascular cerebral (ACV); en los riñones, insuficiencia renal; y en  los ojos, reducción de la visión y problemas en la retina.

La hipertensión es una patología que no tiene cura, pero es posible el control a través de acompañamiento médico. “Es importante modificar el estilo de vida: no fumar, evitar bebidas alcohólicas, alimentos ricos en grasas, exceso de sal y café. Está indicado adoptar una dieta rica en frutas y vegetales y hacer ejercicios físicos regularmente, como caminatas, tres veces por semanas, para la pérdida de peso, lo que ayuda normalizar la presión. Pero consulte a su médico antes de iniciar cualquier actividad”, recomienda el cardiólogo. “Si los niveles de la presión arterial permanecen elevados, es indispensable buscar un especialista para el control adecuado atreves del tratamiento, evitando graves complicaciones” alerta.