¿Hasta qué punto vale la pena arriesgar la vida por ser delgada?

¿Hasta qué punto vale la pena arriesgar la vida por ser delgada?

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¿Hasta dónde una persona es capaz de llegar para perder peso? ¿Será que vale la pena arriesgar la propia vida en favor de una imposición social? Tal vez haya sido este el motivo que llevó a la modelo y conductora británica Peaches Geldof, de 25 años, a adoptar medidas drásticas en busca del cuerpo perfecto.

Ella fue encontrada muerta al comienzo de este mes en su casa, cercana a Londres. De acuerdo con las informaciones de la página Daily Mail, admitió – en una entrevista concedida en el 2011 – que “solía a hacer una dieta que se restringía al consumo de vegetales líquidos cuando necesitaba perder peso”. La dieta, afirmaron los especialistas a la época, puede llevar a ataques cardíacos.

Muchos se someten a métodos absurdos, sin ninguna orientación de un profesional de la salud, o incluso toman medicamentos indiscriminadamente: todo en busca de adelgazar rápidamente.

Obviamente hay problemas que exigen, de hecho, un tratamiento adecuado, como en el caso de la obesidad, y la prescripción de medicamentos se vuelve necesaria.

Para el representante de la Asociación Brasileña de Nutriología (ABRAN) y médico nutriólogo, Dimitri Homero – que hace 30 años actúa en el área y se dedica al diagnóstico, la prevención y al tratamiento de enfermedades del comportamiento alimenticio -, la votación que va al Senado para el regreso de medicamentos anti-obesidad por medio del Proyecto de Decreto Legislativo 1123/13, que suspendería la prohibición de estos inhibidores impuesta por la resolución de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA) al fines del 2011, significa menos infartados, hipertensos, diabéticos y la disminución drástica de más de 26 patologías derivadas a la obesidad.

Enfermedades crónicas

Sin embargo, Homero hace una importante advertencia al uso indiscriminado de los inhibidores: tienen que ser indicados en el momento indicado, por un motivo indicado y, principalmente, prescripto por un profesional que estudió para eso y sabe exactamente lo que hace.

Pero no todas las personas tienen experiencias buenas con algunos medicamentos para adelgazar. La disegner de uñas Adriana Peres, de 37 años, es un ejemplo. Después de engordar más de 30 kilos luego de tres gestaciones – pesaba 57 – comenzó a buscar con conocidos y amigos algún médico que la ayudara a perder peso.

“Tomé de todo, inclusive una tal “vacuna del atleta” que me dejaba con hematomas horribles. Perdí cerca de 15 kilos en un mes, sin embargo, adquirí diversos problemas de salud: el sistema nervioso quedó debilitado, sufrí una alteración en los tiroides y tuve incluso un desvío en la tráquea, que me dejó prácticamente sin voz. El médico al cual yo iba fue incluso denunciado”, recuerda.

Para Adriana, la experiencia fue muy mala, por eso, el consejo es siempre hacer prevalecer el sentido común.  Y, cuando busque a un profesional del área, procure que sea, verdaderamente, calificado.

“Hoy, adopté la reducción alimenticia, un proceso más lento, sin embargo, en mi caso – que no me fue bien con los medicamentos – no será perjudicial”, concluye.