¿Felicidades a quién?

¿Felicidades a quién?

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Hace algunos días, una foto se apoderó de muchas biografías en Facebook. Tuvo más de 12 mil “me gusta” y fue compartida 360 veces. En la imagen, la joven identificada como Vicki Mendes aparece triste y sola en una mesa de restaurante, “festejando” su cumpleaños número 20.

“Quería agradecer la presencia de todos mis amigos y amigas en el festejo de mis 20 años. Muy bien, amigos”, comenta ella, de forma irónica.

En Facebook, ella tiene más de 10 mil seguidores y casi 5 mil amigos. Ningunas de esas personas estuvo presente en la fiesta de cumpleaños que planeó.

Popular… en internet

Vicki parece ser como miles de otras personas que tienen muchos amigos, pero solo en la pantalla de la computadora. Según explica la escritora Cristiane Cardoso, “las redes sociales han generado los mayores cambios en el comportamiento humano”. Una de esos cambios es el hecho de que la persona se dedique más a las relaciones virtuales, reservando poca disposición para las relaciones reales, frente a frente con alguien.

El peligro está en dejarse iludir, creyendo que, por ser popular en internet, la persona será feliz. Por otro lado sabemos, por medio del comentario de personas como la “instagramer” Essena O’Neill, que Cuando usted deja que su vida sea guiada por los números, se deja guiar por algo que no es puro, no es real, no es amor”.

El amor de la verdadera amistad

En su blog personal, Cristiane Cardoso enumera diez consejos para el uso de las redes sociales no se vuelva peligroso. Uno de esos consejos es:

“No envíe solicitud de amistad solo para coleccionar números, usted no necesita tener un millón de amigos para ser querido. Veo personas muriendo para las verdaderas amistades, yendo atrás de los amigos virtuales, solo porque ellos comentan y ponen “me gusta” en sus fotos. No piense que puede contar con ellos. Muchas veces pide ayuda y aparecen 5 comentarios, pero si publica una foto de su gato, surgen 50 comentarios. La realidad es dura, pero siento decirle: es pura ilusión.”

Según explica la escritora, las amistades virtuales no están presentes cuando más se necesita. Muchas veces, ni siquiera podemos contar con los amigos de la vida real, por eso, es importante priorizar la amistad más verdadera que existe: la de Dios.

Mientras el hombre es imperfecto, pudiendo abandonarlo muchas veces, Dios no hace eso. De acuerdo con el obispo Júlio Freitas, tenerlo como Amigo es El mayor privilegio que el ser humano puede tener en la vida” porque Él “está presente en los buenos y en los malos momentos, nos escucha sin juzgarnos, quiere nuestro bien por encima de todo”.

Para obtener esa amistad, sin embargo, hay que dedicarse. Darle más importancia a la amistad de Dios que a la de los hombres, ya que “Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” (Santiago 4:4).

Por lo tanto, esté atento a su comportamiento online. No es necesario abandonar las redes sociales, sino aprender a utilizarlas con moderación. Y, por encima de todo, dedicarse a aquella amistad que jamás va a abandonarlo.