Especial: Combate al hambre

Especial: Combate al hambre

Por

El gasto innecesario de recursos puede erradicar este drama mundial

Cerca de un tercio de los alimentos que se producen cada año en el mundo para el consumo humano, aproximadamente 1.300 millones de toneladas, se pierden o desperdician, según ha denunciado la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), subrayando que esto supone un gasto innecesario de recursos.

La agricultura es la fuente principal de alimentos e ingresos para los países más pobres del mundo. Además, cuenta con un enorme potencial para atenuar el cambio climático y proteger la biodiversidad.

Danielle Nieremberg, investigadora de la organización medioambiental con sede en Washintong DC Worldwatch Institute (WWI), viajó durante dos años a través del África subsahariana para evaluar las posibles soluciones en la lucha contra el hambre y la pobreza. El estudio desembocó en la publicación del denominado “Estado del mundo 2011: innovaciones que alimentan el planeta”.

“Las soluciones a la crisis de los precios de los alimentos no se consiguen aumentando la producción, sino escuchando a los productores, invirtiendo en cultivos locales y mejorando los métodos de procesamiento y comercialización de los alimentos”. Danielle Nierenberg, codirectora del proyecto Alimentando al Planeta, de WWI.

Hasta ahora, la lucha contra el hambre en el mundo se ha centrado únicamente en el fomento de una serie de cultivos que requieren enormes cantidades de sustancias químicas. Según Christopher Flavin, presidente del WWI, “No se han realizado los esfuerzos necesarios en el desarrollo de métodos menos costosos para estimular la fertilidad de la tierra ni para optimizar el uso de un agua cada vez más escasa, ni se han buscado soluciones más allá de las explotaciones agrícolas, involucrando a toda la cadena alimentaria”.

El proyecto de WWI “Alimentar al Planeta” propone quince soluciones para orientar a los agricultores, a los científicos y a representantes de la sociedad, a las empresas agroalimentarias y a los organismos asesores para que se comprometan a promover un medioambiente más sano y a garantizar la alimentación en el futuro:

1. Garantizar el derecho a la alimentación.

Garantizar el derecho humano a una alimentación adecuada. Para ello es indispensable que los responsables políticos incluyan este derecho en los programas de ámbito regional, nacional e internacional. Los gobiernos deben apoyar el desarrollo de una agricultura sostenible promocionando la transmisión de conocimientos entre agricultores y proporcionando los medios técnicos y físicos necesarios.

2. Aprovechar el potencial nutritivo y económico de las legumbres.

Las carencias de micronutrientes, incluyendo la vitamina A, el yodo y el hierro, afectan a 1.000 millones de personas en todo el mundo. Para luchar contra este problema es necesario fomentar el cultivo de legumbres locales ricas en micronutrientes. Las variedades vegetales adaptadas localmente son más resistentes y más fiables, resultando ideales para los pequeños agricultores. Es necesario fomentar el consumo de alimentos tradicionales entre los consumidores.

3. Reducir los residuos alimentarios.

Para combatir este fenómeno es necesario desarrollar técnicas de almacenamiento y conservación adaptadas localmente. En África del sur, los agricultores salvaron aproximadamente 100.000 mangos utilizando secadores solares para secar la fruta después de la cosecha.

4. Alimentar a las ciudades.

En 2050, el 70% de la población mundial vivirá en ciudades. Para garantizar la alimentación de esta creciente población será necesario desarrollar la agricultura urbana habilitando terrenos de cultivo y preparando los cinturones de las ciudades para el cultivo.

5. Optimizar el agua

Muchos agricultores no tienen acceso a una fuente fiable de agua. En el África subsahariana, sólo el 4% de las explotaciones agrícolas están equipadas con sistemas de riego, y la mitad de las familias dependen de la lluvia para regar sus cultivos. Según las previsiones climatológicas, las precipitaciones disminuirán en las próximas décadas. Por ello resulta urgente gestionar de forma eficaz el agua disponible y llevar a cabo las transformaciones necesarias para recoger el agua de lluvia.

6. Contar con los conocimientos de los agricultores en la investigación y el desarrollo.

Las investigaciones en el sector agrícola, en la mayoría de ocasiones, excluyen la riqueza que atesoran los conocimientos de los  pequeños agricultores y llevan al uso de tecnologías muchas veces ineficaces. El intercambio de ideas y opiniones entre los investigadores y los pequeños agricultores puede contribuir a satisfacer necesidades locales al mismo tiempo que se mejoran los sistemas de investigación y formación.

7. Mejorar la fertilidad del suelo agrícola.

Un descenso de la fertilidad de la tierra de cultivo en África puede conducir a una hambruna inminente. Actualmente, la escasa fertilidad está originando una disminución de entre un 15% y un 25% de la productividad en las cosechas, y los agricultores temen ver cómo disminuyen sus cosechas un 50% en los próximos cinco años. Es necesario generalizar el uso de abonos verdes y cultivos de cobertura y árboles que mejoren la fertilidad de la tierra.

8. Conservar la biodiversidad de la alimentación local

Durante las últimas décadas, la agricultura tradicional africana, basada en la biodiversidad local, cedió su lugar a los monocultivos destinados a la exportación. Los productos de importación menos saludables sustituyeron a los alimentos tradicionales, mucho más nutritivos. Este hecho hizo que se arruinaran las economías locales y los hábitos alimentarios. Es necesario ayudar al desarrollo de la economía local y a la conservación de la biodiversidad fomentando el consumo basado en los productos de la zona.

9. Luchar contra el cambio climático y crear resistencia.

El cambio climático supondrá un impacto negativo sobre la agricultura mundial, reducirá la fertilidad del suelo disminuyendo el rendimiento de los cultivos. Se necesita dar un giro a los métodos agrícolas y privilegiar aquellos de bajo impacto, la agricultura forestal y la regeneración de recursos naturales.

10. Apoyar los conocimientos y las competencias de las mujeres agricultoras.

Según la ONU, las mujeres representan el 43% de la mano de obra en el sector agroalimentario. Sin embargo, debido a la dificultad de acceder a las herramientas, a la tierra y a los servicios, las mujeres producen menos que el hombre por unidad de tierra. Urge mejorar el acceso de las mujeres a los servicios de extensión agrícola, a los programas de crédito y a las tecnologías de la información.

11. Invertir en tierras de África: crisis y oportunidades.

Debido a la presión para aumentar la producción de alimentos, los países ricos del Medio Oriente y Asia adquieren tierras baratas en África para aumentar su productividad alimentaria. Este acaparamiento de tierras conlleva la explotación de los pequeños agricultores africanos y pone en peligro su seguridad alimentaria. Se deben desarrollar modelos de cooperación entre los países ricos y los agricultores africanos que equilibren la exportación y la producción para el consumo local.

12. Diseñar una nueva ruta para eliminar el hambre

Aproximadamente 1.000 millones de personas sufren de hambruna y 239 millones de ellas viven en el África subsahariana. Para luchar contra el hambre es necesario planificar un tipo de agricultura que vaya más allá de los cultivos hasta ahora predominantes y mejorar el acceso de los agricultores a las herramientas. Además, es necesario preparar a los campesinos para que hagan un mejor uso de los alimentos ya producidos.

13. Situar a la agricultura ecológica en el primer plano.

La degradación de las tierras de cultivo, el suelo agrícola y los ecosistemas locales, son el resultado de un tipo de agricultura basada en la consecución de beneficios por encima de todo. Los métodos de la agricultura ecológica pueden servir a los agricultores para proteger los recursos naturales. Por otra parte, la agricultura ecológica es una magnífica alternativa a las costosas herramientas utilizadas por los métodos industriales.

14. Mejorar la producción de alimentos de origen animal.

Durante los próximos años, los pequeños agricultores y ganaderos se enfrentarán a un enorme reto: tanto la carne como la leche conocerán el aumento de la demanda mientras que las enfermedades de los animales en los países tropicales continuarán aumentando. Este hecho dificultará el comercio y supondrá un riesgo para los ciudadanos. Será necesario expandir las innovaciones en la alimentación de los animales, en el control de enfermedades, en la adaptación al cambio climático y aumentar la eficacia de las cosechas para garantizar los ingresos de los agricultores de dichos países.

15. Ir más allá de la producción.

Muchos países del África subsahariana no están preparados para enfrentarse a las consecuencias que los excedentes de la producción tienen sobre los precios alimentarios mundiales. Es imprescindible ayudar a los agricultores a optimizar la organización de sus medios de producción. Los agricultores de estos países pobres deben ser más resistentes a las fluctuaciones de los precios alimentarios en el mundo y deben ser capaces de abastecer a las comunidades locales más necesitadas.


Free WordPress Themes, Free Android Games