Escuchar vs. escuchar lo que quiere: ¡nunca más sea manipulado!

Escuchar vs. escuchar lo que quiere: ¡nunca más sea manipulado!

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Las personas tienden a reforzar solo las informaciones que corresponden a su propia visión de mundo. Este fenómeno es conocido como el “sesgo de confirmación”, una confirmación de nuestros prejuicios. Todas las informaciones recibidas por el oyente confirman sus creencias ya existentes. Nosotros solemos elegir informaciones que confirmen nuestras creencias y prejuicios. Esto es muy peligroso, porque, cuando recibe una información y no la cuestiona, puede estar siendo engañado, perdiendo la esencia de la información o rechazando una información verdadera.

Esto lo vemos en la Palabra de Dios. La religión abarca creencias, promueve mucho en las personas la suspensión de la inteligencia, las personas no cuestionan, porque creen en eso y punto final. Pero Jesús siempre nos enseñó a cuestionar, especialmente a los religiosos, a los fariseos, a los doctores de la ley. Los fariseos decían que Él era un impostor, todo lo que Jesús hacía, según ellos, tenía un grado de maldad. Si Jesús curaba a alguien, era un charlatán. Si expulsaba demonios, era porque tenía al príncipe de los demonios dentro de Él. Si Jesús se reunía con pecadores, Él también era un pecador.

Jesús era perfecto. Por eso, observe el peligro de creer solo en lo que usted quiere creer. Para que tengamos una vida mejor, exitosa, debemos cuestionar siempre las creencias existentes y lidiar con nuevas informaciones. Si usted quiere que su matrimonio mejore, su situación económica, espiritual y no quiere ser manipulado, cuestione todo, no solo lo que a usted le gusta. Debemos ser firmes en nuestras convicciones, tenemos que saber lo que creemos y por qué lo creemos, pero debemos testear lo que escuchamos y creemos. La verdad es la verdad, sin importar cuántas mentiras arrojen contra ella. La mentira puede destruir, deshacer matrimonios, familias, e incluso una nación. Dijo Jesús: “… y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8:32).

Permanezca atento a lo que realmente es verdad, cuestione, piense y no terciarice su cerebro a nadie.