“En la pierna se me veía la carne viva”

“En la pierna se me veía la carne viva”

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Rosana pasó años de su vida padeciendo una grave enfermedad a la que nadie le encontraba una cura: “Tuve una infancia bastante mala, mis padres eran alcohólicos y golpeadores.

En mi adolescencia comencé a padecer una alergia en la piel, los nervios la provocaban. Me llevaron a distintos médicos, comencé a hacer tratamientos y hasta me atendieron psicólogos. A los 18 años conocí a mi esposo, intentó ayudarme, pero fue peor. La piel se empezó a lastimar más, me salieron unas llagas inmensas en los brazos, piernas y en el cuello. La enfermedad no me permitía salir a la calle porque el sol me afectaba, me hacía hervir las llagas. Estuve tres meses encerrada. Se me llegaron a hacer pequeños orificios en las piernas donde se veía la carne viva. Un médico, me mandó a lavarme con jabón blanco y a echarme vinagre. Cada vez que hacía eso el dolor era terrible, así estuve hasta los 27 años.

Peleaba constantemente con mi esposo porque él trataba de tranquilizarme, las llagas hedían. Cuando ya no soportaba más, intenté suicidarme.

Tuve a mi primera hija y al tiempo sentí rechazo hacia ella. No podía dormir, cuando lo lograba, debía hacerlo sentada, ni siquiera toleraba usar una sábana, era horrible”.

Ella creía que se tenía que resignar a vivir con una enfermedad que la acompañaría toda su vida. Hasta que encontró ayuda en la Universal a través del poder de Dios:

“Una cuñada me invitó a la Iglesia, llegué un viernes junto a mi esposo. Comencé a luchar los martes, los viernes y los domingos. La enfermedad empezó a brotar más, en el rostro, en los ojos y en la boca. Un martes, me fui caminando a la Iglesia, así brotada como estaba, mi meta era sanarme. Ese día Él obró, fui sanada, hubo un cambio total en mi vida, ni yo me di cuenta cuando me sané. La gente me preguntaba en la calle qué hice para curarme. Mi vida se la debo a Dios, no me quedaron ni siquiera secuelas, Él restauró mi piel completamente. Mi familia está unida, el amor que tenemos no se compara. No nos alcanzan las palabras para agradecerle a Dios”.

Martes a las 8, 10, 12, 16 y principalmente a las 20hs en Av. Corrientes 4070 – Almagro o en la Universal más próxima a su casa.

La Iglesia Universal del Reino de Dios aclara que todos los conceptos emitidos en este periódico, como en su programación radial y televisiva, en modo alguno deben ser interpretados en desmedro de la medicina, ni de quienes la practican. NO DEJE DE CONSULTAR A SU MÉDICO.

Si usted quiere comunicarse con nosotros, puede hacerlo llamando al 5252-4070.

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