Ellos no aceptan mi fe

Ellos no aceptan mi fe

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iStock_000060504356_5El pastor  indio Avdhesh Savita, de 36 años,  creyó que estaba siendo llamado  para un interrogatorio de la policía cuando un grupo de hombres uniformados golpeó su puerta, en el estado de Uttar Pradesh, en el norte de India. Minutos después, comprendió lo que estaba ocurriendo. “Empezaron a golpearme cuando estaba en el Jeep y eso continuó todo el camino”, le dijo el diario cristiano Morning Star News.

El pastor fue llevado a la ciudad de Orai, a 45 kilómetros de su casa. Durante todo el trayecto Avdhesh fue insultado y golpeado. Cuando llegó a la ciudad, los extremistas afeitaron la mitad de su cabeza y bigote, además de quitarle completamente una de las cejas.

La mayor ridiculización, de acuerdo con la cultura del lugar, vino enseguida, cuando Avdhesh fue obligado a desfilar encima de un burro por el pueblo. “Mátelo y córtelo en pedazos”, gritaban las más de 200 personas que acompañaban el castigo. “Yo continuaré diciendo que la fe une y no divide. Yo le dije a mis verdugos que creo en Cristo, por mi libre albedrío, que nunca le hice mal a nadie”, recuerda.

Avdhesh es acusado de convertir “a la fuerza” tres hombres hindúes al cristianismo. La confusión proviene de un supuesto “nuevo convertido” que intentó extorsionar al pastor, pero como no consiguió obtener dinero, inventó la historia. “He practicado el Cristianismo por muchos años, pero nunca insistí para convertir a nadie”, explicó Avdhesh a la policía del lugar.

Persecución

Convertido hace 4 años, Avdhesh ministra cultos en su barrio, donde vive con su esposa y sus cuatro hijos.

A pesar de la humillación, el pastor cuenta que no se intimidó. “Yo continué orando durante todo el “Calvario”. No tengo miedo de morir. Pensé: “Este es el día en el que estaré allí delante de mi Salvador”. Pero yo también pensé en mis hijos, ellos son jóvenes, y esa fue mi única preocupación”, recordó.

Debido a la persecución, Avdhesh tuvo que mudarse a una aldea diferente. Sus hijos dejaron de ir a la escuela por miedo a sufrir lo mismo. A pesar de que toda la familia está en estado de shock, él se siente un verdadero privilegiado por haber sido perseguido en nombre de Cristo.

Sin desanimar

La Biblia afirma que, cuando hay una entrega verdadera a Dios, podemos enfrentar cualquier situación, que ella no nos derrumbará, “estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos…” 2 Corintios 4:8,9.

En su blog, el obispo Edir Macedo explica la importancia de tener el Espíritu Santo para sustentarnos en medio de las persecuciones. “Muchos no se dan cuenta de que las tribulaciones, las perplejidades, las persecuciones y las decaídas vendrán,  tarde o temprano. Pero solo los vasos de barro (seres humanos) que poseen dentro de sí ese Tesoro (el Espíritu Santo) son capaces de soportar”.

Dentro de casa

KOC_0195.690x460¿Y cuando la persecución es familiar y sucede dentro de la propia casa? Fue lo que sucedió con la estudiante Estefanne Lacerda de Souza Dantas,  de 19 años. (foto de al lado) Hace aproximadamente 4 años, cuando comenzó a frecuentar la Universal, ella enfrentó la discriminación de la propia familia. “Hasta mi madre y mi padre no aceptaban mi fe de ninguna manera. Un día, cuando estaba viendo la programación de la TV Universal por internet, mi madre se enojó mucho y casi rompió la computadora. Ella me dejaba claro que no le gustaba la Universal. Mi hermana y yo íbamos a las reuniones en secreto, sin que ella sepa. Cuando nos descubría se ponía furiosa.”

Delante de la presión, Estefanne dejó de participar de las reuniones. “La primera vez, termine cediendo a la prisión de mis padres. Pero, después volví y actué diferente, entendí que a ellos no les gustaba la Universal, pero cambié mis actitudes, cuando mi madre me peleaba, ya no la enfrentaba, buscaba ser la mejor hija, ser un ejemplo”, cuenta.

En la facultad donde estudiaba, Estefanne oía bromas de los compañeros, pero decidió lidiar con eso de la mejor forma posible. “Asumí mi fe, pero cambié la forma de tratarlos. Pasé a ser buena con ellos, cuando ellos no eran buenos conmigo. Si comenzaban a hacer bromas, yo los ignoraba. Paré de darle importancia a lo que ellos creían.”

En la oficina donde trabajó, también sufrió discriminación. Con ejemplos y con la actitud correcta, logró el respeto de las personas. “Si ellos piensan que la Universal es mala, voy a mostrarle con mi ejemplo que lo que aprendo allí es algo bueno. Con el tiempo, ellos fueron reconociendo mi cambio, llegaron a pedirme disculpas por todo lo que hicieron.”

Para lidiar con esa situación, actuó con la razón. “Yo no espero que las personas me entiendan o me den lo que no tienen para dar. Yo doy respeto, amor y educación. Pero si noto un tipo de abuso, si pasa los límites o me daña, exijo respeto. Muestro que la persona está mal. Ella no necesita aceptarme, pero tiene que respetarme. Respecto a las personas de otra religión, hablo, sonrío, converso y así termino recibiendo respeto también, porque quien da recibe”, finaliza.

Los domingos en todas las Universal los obispos, pastores y obreros, claman para que los presentes tengan un encuentro con Dios. Si usted ha llorado sin que las personas sepan, si usted está cautivo debido a un problema, no deje de participar, de este día especial. Vea la dirección de la Universal más cercana a su casa.