Ella incendió su propia casa

Ella incendió su propia casa

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¿Hasta qué punto una mujer puede ir para llamar la atención? La británica Katrina Rose Black, de 21 años, llegó al extremo: llamó por teléfono a su ex novio, Anthony Ashworth, instantes antes de incendiar la casa donde vivía y esperó a que él fuera a socorrerla. Él, que es el padre de sus dos hijos, no apareció. Cuando los bomberos llegaron ya era demasiado tarde: Katrina había muerto en el incendio, que destruyó completamente la casa.

Sin embargo, este no fue un caso aislado en la vida de la británica. Los amigos cuentan que ella ya había sido rescatada de un incendio en el 2010. En la ocasión, también fue sospechada de haber desatado el fuego en la casa. Las actitudes de Katrina pueden parecer absurdas, pero ilustran un tipo de perfil cada vez más común entre las mujeres: la carente e insegura.

Si el marido no le da la atención exclusiva, ella inmediatamente se queja de la situación y siempre se coloca en el papel de víctima. Hace mañas y jueguitos, se ofende con facilidad y vive lamentándose. Intenta diversas tácticas para atraer la mirada de su compañero, pero no tiene idea de que eso lo aparta aún más. Y lo peor: la mujer no se da cuenta que está viviendo en función de su compañero, se anula y muchas veces hasta se enferma. El caso de Katrina fue extremo: necesitó llegar al punto de acabar con su propia vida y consecuentemente destruyó a toda la familia porque quería llamar la atención del ex novio.

La mujer tiene que saber que para ser feliz y realizada no necesita depender de los demás. No tiene que vivir llorando la ausencia del marido cuando, por cualquier motivo, él no puede estar con ella. Ser dependiente de él para todo, como si fuera alguien sin vida propia, sin deseos o voluntad, es un error. Su felicidad debe tener el reflejo de su luz personal y no de la felicidad de los demás.

Cuídese a usted misma, pues a nadie le gusta estar al lado de alguien inseguro, que vive quejándose y reclamando de la vida.

Además de eso, la mujer necesita respetar el espacio de su compañero y dejar que él la busque. Si está ocupado, ocúpese también. Cuando llegue el fin del día, ustedes tendrán mucho sobre qué conversar y aconsejarse. La voluntad de estar cerca necesita existir naturalmente, en el caso contrario, es forzar la carga y todo lo que recibe una fuerza exagerada en un momento se quiebra. Así como en su ambiente de trabajo, en donde usted debe ser el tipo de empleada que el jefe note su ausencia porque usted hace falta, lo mismo debe suceder en su vida de casada. Sea compañera, escuche antes de hablar, vuelva su presencia agradable y, cuando usted menos lo espere, conseguirá naturalmente todo lo que más quiera.

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