Elegir la escuela para nuestros hijos no es tarea fácil

Elegir la escuela para nuestros hijos no es tarea fácil

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Llega el final del año y, de la mano, el momento de elegir una escuela para su hijo. Aparecen innumerables sensaciones como miedo, inseguridad, expectativas, pero es necesario tener claridad en lo que se busca para facilitar la investigación.

El “éxito escolar” es un esfuerzo y un logro conjunto entre la familia y el colegio. Si ambas partes logran constituir una alianza sólida, basada en el mutuo apoyo, la comunicación, la responsabilidad y la confianza, podrán acompañar y resolver muchos de los problemas por los que transitan sus hijos en el colegio.

La lic. Alejandra Scialabba, Co-autora del libro “Qué escuela quiero para mi hijo”, mencionó a modo de resumen aspectos que caracterizan a la oferta educativa, sobre los cuales es importante reflexionar al momento de elegir el colegio:

• Propuesta pedagógica

• Nivel de exigencia

• Cercanía y disponibilidad de transporte

• Tipo de jornada o extensión horaria

• Oferta de actividades extracurriculares

• Costos: cuota y adicionales (en el caso de instituciones de gestión privada)

• Características de la población que asiste

• Idioma (con las carga horaria correspondiente y si los alumnos rinden exámenes internacionales, por ejemplo)

• Ideología (valores que promueve la institución, existencia de trabajo solidario)

• Trayectoria de la institución

• Tamaño (cantidad de alumnos por aula y divisiones)

• Infraestructura

“Cuando uno busca una escuela, debe saber que no existe la que pueda cubrir todas las expectativas: el proyecto educativo, la gente, la distancia, el precio… Pero es importante definir aquellas cosas a las que uno no va a renunciar, y es esto lo que lo mantiene en una línea respecto de la elección”, sostiene la Lic. Paula Schurmann. Estas variables a las que se decide no renunciar, varían en cada familia: para algunas serán el bilingüismo de la institución, para otros el formar parte de un grupo de padres de estilo similar al propio… Se trata de pensar qué es lo que la familia valoriza más, y “…poder escucharse, acerca de cuáles son los ideales y valores que la familia tiene.”

“Cuando uno elige la Primaria, hay una variable más importante a tener en cuenta – señala Schurmann -: el perfil de su hijo. Cada día uno va descubriendo aspectos que hacen a su modalidad particular, y esto que se va construyendo, que va cambiando, define el perfil. El hecho de no haber elegido la Primaria cuando tenía 1 año, da la posibilidad de buscar el lugar atendiendo no sólo a la concordancia con los valores familiares sino a la particularidad del hijo. La escuela es una buena parte de la vida de los chicos, pasan muchas horas allí, y si el colegio no le ofrece algo que tiene que ver con el deseo, o la modalidad de ese chico, pueden aparecer situaciones conflictivas ligadas al rechazo o incluso a la ausencia del deseo de aprender en la escuela.”

Si bien seguramente sabemos qué es lo que queremos (y sobre todo lo que no queremos), los elementos importantes a tener en cuenta para la elección es aquello que hay que tratar de detectar más allá del discurso formal que nos presente la institución. Por ese motivo, es de suma importancia conocer al director o directora de la escuela. Quien debe de ser un buen educador: con una pasión contagiosa por los niños, que inspire confianza, que sepa comunicarse bien, que no diga groserías o barbaridades. Si la dirección es un comité, también es recomendable conocer a todos sus miembros.

Acá algunos errores por los que se elige un colegio:

1. Prestigio social: No siempre lo más popular es lo de mejor calidad. Incluso los criterios de calidad varían de familia en familia. No necesariamente el colegio al que van mis amigos estará a mi alcance económica y físicamente (o ambas).

2. Publicidad: No siempre el que tiene más recursos para publicidad es el que ofrece el mejor proyecto educativo para sus hijos. Puede haber un pequeño proyecto educativo de barrio con recursos limitados que ofrezca un ambiente educativo óptimo para sus hijos aunque no tenga publicidad masiva. Esté seguro que lo que se ofrece es real en la práctica.

3. Afectividad: Aunque usted haya estudiado allí, recuerde que eso fue hace algunos años. Todo en la vida cambia, evoluciona (e incluso involuciona). No siempre las cosas cambian para mejorar. Tenga cuidado con sus afectos y emociones: a veces perturban nuestra razón.

4. Egocentrismo: Aunque usted haya querido siempre estudiar allí y aunque hubiese sido el mejor lugar para usted, no necesariamente es lo que su hijo necesita para ser feliz. Cada niño es un ser único, con necesidades y capacidades muy particulares. Busquemos lo que él o ella necesitan, y no realizar nuestros sueños a través de nuestros hijos.

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