El valor espiritual que toda mujer necesita

El valor espiritual que toda mujer necesita

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Los colores invadieron la Universal de Avenida João Dias, en San Pablo, Brasil, durante la tarde del sábado 19 de octubre, y anunciaban que algo especial estaba por suceder. Minuto a minuto, mujeres de todas las edades llegaban con diferentes trajes de época, típicos de los tiempos más antiguos. Hermosos peinados, adornos en la frente y accesorios, y vestimentas preparadas con toda la dedicación y cuidado revelaban que aquella no era una fecha común.

La ocasión especial se debió a la conmemoración y agradecimiento, en una edición más de la “Fiesta de los Tabernáculos”, evento que es tradicional en el calendario judío y que fue realizado por el grupo Godllywood. Todas estaban unidas con un noble propósito: celebrar la Palabra de Dios con mucha danza, alegría y gratitud.

Las agujas del reloj habían pasado las 18 horas, cuando una cuenta regresiva proyectada en una gran pantalla llamó la atención de las participantes, quienes colmaron el salón. La felicidad desbordaba a través de los aplausos y de los gritos de clamor ya desde el primer momento de la fiesta, transmitida en vivo, por videoconferencia, a todas las sedes de la Iglesia en Brasil y también por TV Universal, para todo el mundo. Además de la conducción de Cristiane Cardoso, el evento también contó con la presencia de la escritora Ester Bezerra; Fátima Matos, representante de Godllywood en Brasil, y con Danielle Carotti y Heidi Morais.

En el altar, la escenografía representaba un desierto compuesto por dunas, camellos y por una tienda de la época (foto), los cuales se mostraron en imágenes mediante una gran proyección. Al dar la bienvenida, la conductora Cristiane Cardoso habló sobre la importancia de la fiesta: “Antes de comenzar, voy a explicar un poquito de lo que se trata esta fiesta. Comenzó como una orden de Dios hacia el pueblo de Israel, para que recordaran que Dios no les dejó faltar nada.”

La palabra “tabernáculo” significa tienda o habitación que se puede montar y desmontar fácilmente. El pueblo de Israel vivió en ese tipo de habitación durante la peregrinación por el desierto, antes de la conquista de la Tierra Prometida. Las tiendas eran frágiles, hecha con ramas y hojas. El desierto era árido y en la vida de aquel pueblo, las dificultades existían. Aún ante tamaña fragilidad, ellos vivieron 40 años en el desierto bajo la protección de Dios. Durante los tiempos difíciles no les faltó nada, y ese fue el gran motivo celebrado en esta fiesta tradicional.

El desierto de cada uno

Cristiane recordó que nadie está libre de los momentos “áridos” y difíciles a lo largo de la vida. “¿Cuántas personas están pasando por dificultades y desisten de la fe? Todo lo que Dios hace en nuestra vida tiene un propósito.” Tan importante como saber enfrentar las dificultades es creer en la fuerza de Dios.

De la misma forma que el pueblo de Israel necesitó vivir en el desierto para alcanzar la Tierra Santa, todos necesitan pasar por sus propios desiertos para alcanzar grandes conquistas. “A nadie le gusta ir al desierto, pero todas nosotras pasamos por allá. Que esto le sirva de aliento, para que usted logre ver hasta dónde puede llegar”, destacó Ester Bezerra.

Si usted está pasando por un momento difícil en su vida, crea que los obstáculos siempre surgen por alguna razón. “Si usted se encuentra en esa situación, en el desierto, como el pueblo de Israel, entréguele a Dios todo, de una sola vez, y confíe”, afirmó Cristiane. “El desierto tiene el propósito de que Dios pueda moldearla según Su voluntad”, reafirmó Fátima Matos.

Los momentos difíciles surgen para recordarnos que las cosas no suceden siempre como queremos o las planeamos. “Dios no trabaja de acuerdo con nuestras voluntades. Sus planes son mayores que nuestros problemas”, añadió Cristiane.

El propio Altar

Muchas veces, las dificultades aparecen cuando menos lo esperamos. Así le sucedió a Heidi Morais (foto adjunta), quien les contó a las presentes sobre su proprio desierto.

Ella había realizado su gran sueño de casarse con un pastor y fue a vivir con él fuera de Brasil. Pero no todo salió como lo había planeado.  “Durante el primer mes de mi matrimonio, mi marido habló de separación. Gradualmente fue cambiando su comportamiento, llegando a agredirme físicamente. Fue un matrimonio con muchas humillaciones y, cuando se terminó, yo estaba destrozada.” Heidi ya había sido rechazada por su madre durante la juventud y el rechazo de su marido fue otro golpe doloroso.

Al no encontrar la salida para esa situación, viviendo en un país extraño, en medio de la desesperación, Heidi habló con la única Persona que podría oírla: Dios. “Después de aquella oración, mi manera de ver las cosas cambió. Antes, solo veía las dificultades, la humillación. Me sentía rechazada. Desde entonces, yo entendí lo que Dios podría hacer a través de mi vida y comencé a ver las oportunidades.” Ella no desistió de la fe en ningún momento. Después de pasar por el desierto, Heidi garantiza que enfrentaría todo de nuevo. “Yo estaba dispuesta a enfrentar lo que fuera necesario para tener lo que tengo hoy. Esto no hay nada que lo pague. Ningún matrimonio ni condición social me lo podrían dar.”

Hoy, Heidi comprendió que no necesita estar en el Altar para ser el propio Altar. Y cuando la persona se entrega por completo, ninguna situación es capaz de vencerla o desanimarla.

Su ejemplo y la palabra trasmitida aquella tarde alcanzaron el corazón de todas las mujeres que se encontraban reunidas allí.

Después del testimonio y el ejemplo de superación de Heidi, era el momento de celebrar. El grupo de danza de Godllywood fue llamado para la presentación de la coreografía preparada especialmente para la ocasión. El momento, que era muy esperado, animó aun más el salón principal del templo. Todas las participantes fueron convocadas para bailar y fue posible notar la alegría y la gratitud en cada una de ellas.

Pero la “Fiesta de los Tabernáculos” no se resumió a la vestimenta de época y danzas. Fue mucho más allá. “La fiesta fue muy espiritual. Las personas necesitan un incentivo para usar esa fe. La propuesta es dar ese  valor espiritual. Toda mujer lo necesita”, afirmó Cristiane al llegar el final del evento. “Estoy feliz. Esta fue la primera ‘Fiesta de los Tabernáculos’ que tuvo lugar dentro de la Universal, abierta a todas las mujeres. Algo inédito, ya que las anteriores ediciones se dirigieron solo al grupo Godllywood. Es importante este momento de celebración. La mujer tiene valor, influencia. ¡Imagínese reunir a tantas!”

El evento contó con la participación de 25 mil mujeres en todo el estado de San Pablo y 95 mil en todo Brasil. Todas regresaron a casa seguras de que había valido la pena. Seguras de que las enseñanzas de esa noche  deben compartirlas con otras mujeres, hombres, y familias.

[fotos foto=”Demetrio Koch”]