El progreso tecnológico y “la marca de la bestia”

El progreso tecnológico y “la marca de la bestia”

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La marca de bestia

Muchos fieles y estudiosos concentran toda su atención de una manera muy especial (y peculiar) al último libro de la Biblia, el Apocalipsis. Juan, siervo de Dios, recibió de un ángel revelaciones sobre el tan comentado final de los tiempos. “Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. Mirad, velad y orad, porque no sabéis cuándo será el tiempo.” (Apocalipsis 1:3)

Juan cita sus visiones tal cual las tuvo, llena de simbolismos y alegorías, en un lenguaje altamente metafórico. Y justamente es ahí que hay una gran confusión por parte de intérpretes de la Biblia: mientras que unos defienden que todo es dicho de manera simbólica, otros defienden que el contenido tiene que tomarse al pie de la letra – lo que no dicen sólo respecto al Apocalipsis, sino a toda la Palabra Sagrada-.

Existe en el Apocalipsis, la figura del anticristo, un líder mundial que, alegando querer mantener el orden, sería carismático – muy carismático- al punto de desviar a los fieles de Dios. El mismo texto habla de la “marca de la bestia”, una distinción dada a todos los adoradores del reino del mal. Independientemente de la raza o de la clase social, el citado nuevo orden mundial le impone algo a todos los seres humanos, “…Y hacía (…) que se les pusiera una marca en la mano derecha o en la frente…” (13:16) Tal marca seria obligatoria entre los conscientes e inconscientes seguidores de la bestia, con el aval de la figura de autoridad del anticristo. La identificación sería usada como una especie de documento oficial, y que ninguno pudiera comprar ni vender, sino el que tuviera la marca o el nombre de la bestia o el número de su nombre...” (13:17)

El chip subcutáneo

Últimamente, con el advenimiento de aparatos tecnológicos, que sólo existían en la ficción científica de poco más de 100 años para acá, ha sido muy discutido el chip de identificación subcutáneo. Un dispositivo electrónico más chico que un grano de arroz que, bajo la piel, contiene toda la información respecto a su portador. El chip funcionaria más o menos como hoy funcionan los demás documentos convencionales: documento de identidad, tarjetas de crédito y débito, credenciales para entrar en empresas e instituciones, entre otros. Pero también tendría la función de localizador: con el Sistema de Posicionamiento Global (Global Positioning System – el famoso GPS), cualquier persona podría ser localizada vía satélite.

Los científicos que elaboraron el chip – que ya está implantado en algunas personas y animales para las pruebas necesarias- alegan que sería muy útil para fines de rescate, por ejemplo. Al digitar el código del chip, el satélite mostraría donde está su portador en medio a un gran bosque, o incluso en un centro urbano.

Chips en documentos

El microchip ya llegó también a la documentación tradicional. Tarjetas bancarias y documentos de identidad ya se han elaborado como las pequeñas piezas de silicio con toda la información necesaria. En algunos meses, comenzarán a distribuirse en Brasil los nuevos documentos de identidad electrónicos, con la información escrita, igual a las convencionales, con foto, pero también con el legajo del ciudadano, en un chip, ubicado en su extremidad.

¿Motivo de alarma?

Cristianos de todo el mundo ven en el chip subcutáneo y en las identificaciones con chip, señales de que serían las tan mencionadas “marca de la bestia” del Apocalipsis. Muchos piensan, inclusive, en evitarlos. La serie de films “Dejados atrás”, lanzada por el circuito independiente norteamericano, muestra el fenómeno sobrenatural del arrebatamiento y la obligatoriedad de la implantación del chip, al punto de que quien se rehusara a éste sea detenido por las autoridades. Los films llegan a mostrar agentes del FBI encarcelando a simples ciudadanos que se niegan a tener el chip bajo la piel.

Se especula que este instrumento funciona mejor en el interior de la mano que en la parte exterior, lo que hasta ahora no fue oficialmente comprobado.

Opinión teológica

Según el teólogo y maestro en filosofía Jonas Madureira, no hay ningún indicio en la Biblia  de que los chips, de cualquier tipo, sean la tal “marca de la bestia” – por lo menos hasta ahora. Sucede que el Apocalipsis es un libro confuso, incluso para los mayores estudiosos de los textos sagrados, lleno de enigmas y metáforas – como lo mencionamos al principio de este artículo-.

Madureira explica que mucha de la confusión tiene lugar por las diferentes corrientes de estudiosos. “Mientras que un grupo, el más moderno, defiende que muchas cosas en la Biblia están expresadas como metáfora y simbolismos; otra corriente, más tradicional, afirma que todo debe ser interpretado al pie de la letra”,  explica el teólogo. Jonas explica que en las décadas del ´20 y ´30 del siglo pasado, los liberales, que prefirieron la interpretación metafórica, alcanzaron notoriedad. Para oponerse, los fundamentalistas, más tradicionales, defienden la literalidad de los textos bíblicos. Para completar el embrollo, también hay corrientes que , aunque no sean liberales, aceptan la interpretación basada en el simbolismo.

Hay quien cree realmente, dentro de círculos evangélicos, que los casi omnipresentes chips de silicio son el mencionado sello del anticristo. Otros defienden que a tal marca citada en el Apocalipsis no sería física, sino espiritual.

En lo que se refiere a ambas interpretaciones, vale destacar que nada está comprobado y que cualquier información no pasa de especulación, aunque estén en camino estudios bastante serios respecto al tema.

Desde los tiempos bíblicos, la marca que distingue al verdadero cristiano está tanto en sus actitudes respecto a su corazón. Quien busca verdaderamente a Dios tiene su futuro garantizado, en estos tiempos o aun sobre el final de éstos.

De cualquier modo, un consejo final de Juan, en el propio Apocalipsis, resume todo lo que fue dicho  en el último libro de la Biblia: “… Y el que tiene sed, venga. El que quiera, tome gratuitamente del agua de la vida.” (22:17)