Él prefiere vivir en la cárcel que con su esposa

Él prefiere vivir en la cárcel que con su esposa

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Lawrence John Ripple fue detenido, el último día 2, por robar un banco. Entró en la oficina y le entregó al cajero una nota que decía: “Tengo un arma, entrégueme el dinero”. Él recogió el fruto de su crimen, pero en vez de huir del lugar, se sentó en uno de los sofás. Cuando llegó la seguridad al lugar, Lawrence informó: “Soy el hombre que ustedes están buscando”.

Lawrence  tiene 70 años y vive en Kansas, en Estados Unidos. Según el informe policial, el hombre discutió con la esposa horas antes y se fue de la casa afirmando que prefería estar preso antes que continuar viviendo con tantas peleas.

“No quiero más estar en esta situación”, afirmó el ladrón a los policías.

Es mejor vivir en el desierto

La Biblia afirma, en Proverbios 21.19, que “Mejor es morar en tierra desierta que con la mujer rencillosa e iracunda”. Tampoco a una mujer le gusta vivir con un hombre peleador y gruñón. En el caso de Lawrence, él creyó que mejor vivir en la cárcel que con su esposa. En muchos otros casos, la opción es el divorcio.

La escritora Cristiane Cardoso, coautora del libro “Matrimonio Blindado”, afirma que muchas personas se han vuelto “intolerantes con cosas tolerables. Es por eso que esas insignificancias terminan abriendo las puertas para la traición, las mentiras, el enfriamiento, los vicios, las amistades inapropiadas de sus cónyuges.”

Muchas personas desarrollan el hábito de quejarse de sus parejas, más que elogiar o sugerir soluciones para los problemas. Se critican por no arreglar la cama correctamente, por dejar la luz prendida, por la forma cómo actúan con sus hijos… La acumulación de esas críticas se vuelve insoportable y, más que eso, demuestra la falta de competencia para lidiar con el problema.

“Las murmuraciones determinan nuestra debilidad delante del problema”, afirma Cristiane.  Por eso, lo mejor es reflexionar, de preferencia en conjunto con la pareja, para encontrar una solución de verdad para el problema, ya que la simple murmuración no traerá los resultados deseados.

Cristiane cuenta que, durante un tiempo, ella prefirió quejarse sobre determinadas situaciones de su vida en vez de buscar soluciones. Sin embargo, mientras ella le echaba la culpa a otras personas  o a situaciones fuera de su control “no mejoraba y si eso fuera todo, no sería tan malo… el problema es que en mi interior estaba aquella sensación de fracaso… horrible”.

Esa sensación involucra tanto la “queja” como a quien escucha el reclamo constantemente. Y en un determinado momento de la relación, la persona prefiere irse de la casa – aunque sea a una cárcel- antes que continuar viviendo allí.

La Terapia del Amor, se realiza todos los jueves a las 10, 16 y 20h, en la Universal, ha ayudado a miles de parejas a superar ese problema en su relación.

Si su matrimonio está pasando por este momento, sepa que hay varias herramientas útiles para solucionar el problema. Participe de la Terapia del Amor, en la Universal de Almagro, Av. Corrientes 4070 y aprenda cómo salvar su relación.

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