El precio de la negligencia

El precio de la negligencia

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Leonie.690x460Leonie Watson, una británica de 40 años, fue diagnosticada con diabetes siendo niña, a partir de ese momento tuvo que ser sometida a una alimentación equilibrada y a todos los cuidados que un diabético debe tomar para mantener la enfermedad controlada, como medir la glucosa de la sangre  y tomar dosis diarias de insulina.

Mientras que otros eran los que decidían por ella – ya que todavía no tenía edad para hacer sus propias elecciones -, seguía las recomendaciones de los médicos.

Hasta que… vino la adolescencia, la etapa de la rebeldía.

En ese periodo ella percibió que si dejaba de tomar las benditas dosis de insulina una vez u otra no habría tantos problemas. Ya que las veces que dejó de tomarlas, no sucedió nada, entonces no había necesidad de ser tan estrictos con el tratamiento – y que también no le haría tan mal consumir alcohol de vez en cuando.

Con ese pensamiento, no pasó mucho tiempo para que dejara por completo el tratamiento y comience a vivir de una manera desordenada, ignorando completamente la existencia de la enfermedad, aún teniendo plena conciencia de los daños que podría provocar en su organismo. Todo parecía estar bajo control, hasta un día despertó con su visión comprometida y, 1 año después, incluso habiendo recurrido a varios tratamientos para revertir la situación, estaba completamente ciega. “Quedé ciega por culpa mía “, reconoce.

Las consecuencias de nuestras elecciones

Durante años Leonie  ignoró las recomendaciones médicas y, recogió el fruto de sus propias elecciones. Y es así que han actuado muchos cristianos, y por eso han perdido la visión espiritual, volviéndose fríos, desanimados espiritualmente, porque han sido negligentes con su propia Salvación.

Están dentro de la iglesia, pero viven como si no conocieran a Dios. Como Leonie, se apegan al hecho de no ver de inmediato las consecuencias de sus elecciones y por eso continúan despreciando los consejos de aquellos que intentan inútilmente abrirles los ojos.

Participan de cultos diariamente, oyen sobre la necesidad de orar, leer y practicar la Palabra de Dios, obedecer Sus enseñanzas y desviarse del mal para mantener la fe y no poner en riesgo la Salvación. Pero se rehúsan a desprenderse de lo que el mundo les ofrece. Hasta el día que sean sorprendidos con la completa ceguera espiritual.

Cuando la británica se dio cuenta del precio que pagaría por su imprudencia ya era demasiado tarde. Incluso habiendo recurrido a varios tratamientos, todos los esfuerzos fueron inútiles. La ceguera fue inevitable.

Tal vez usted no corra el riesgo de despertar ciego mañana. Pero el riesgo de no despertar es real, que es mucho peor.

Pero, si está leyendo este artículo, para usted no es demasiado tarde. Basta con que decida hoy cambiar sus actitudes y volver a Dios, buscar una renovación espiritual y fortalecer su fe.

“Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.” Romanos 8:5-6

No espere el total enfriamiento, no desperdicie la que podría ser su última oportunidad. Cuide lo que usted tiene de más valor: su Salvación. Participe este miércoles de la Noche de la Salvación, una reunión destinada especialmente a aquellos que desean una nueva vida con Dios.

Ingrese a www.universal.org.ar y encuentre una Universal más cercana a su hogar para que pueda participar de la reunión.