El precio de la desobediencia

El precio de la desobediencia

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r7a.690x460El límite de velocidad permitida en la carretera era de 48 kilómetros por hora, pero ellos iban a 145 kilómetros. No tenían licencia de conducir y, si esto no fuera suficiente, también habían consumido un coctel de drogas. El resultado: accidente y muerte. Las víctimas de su propia imprudencia fueron Kyle Careford de 20 años, y Michael Owen, de 21 años.

El accidente, grabado con un celular por Michael (foto al lado) mientras Kyle conducía, ocurrió a principios del mes de abril, en Sussex, Inglaterra, pero sus familias decidieron solo ahora publicar las imágenes, con la esperanza de concientizar a otros jóvenes sobre las consecuencias de tomar actitudes irresponsables.

Momentos antes de la colisión, Owen llegó a pedirle a Kyle que fuera más despacio, pero fue en vano. De repente todo se oscureció, y es posible escuchar a una mujer preguntando: “¿Me escuchas? ¿Hay alguien vivo?”

Mire el video a continuación:

El vehículo salió de la carretera, chocó contra una iglesia y volcó varias veces. El celular con las imágenes fue encontrado al día siguiente, bajo un árbol cercano.

“Nosotros hemos cuidado a nuestros hijos enseñándoles a distinguir el bien del mal. Los hemos guiado, les dimos nuestros consejos y esperamos que ellos nos escuchen. Y una vez que son adultos, esperamos que tomen decisiones correctas”, lamentó la madre de Owen en una entrevista a periódicos locales. El lamento de esta madre también es el de Dios.

El dolor que esta madre, como tantos otros padres siente al ver a sus hijos que no siguen sus consejos, es el mismo que Dios siente desde el principio de la creación.

Pero Mi pueblo no oyó Mi voz, e Israel no Me quiso a Mí. Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón; caminaron en sus propios consejos. (Salmos 81:11-12)

A lo largo de la historia de la humanidad es posibles ver un Dios de amor, con el deseo de ver a Su pueblo obedecer Sus preceptos, pero siempre viendo que sufren las consecuencias de la desobediencia.

«¡Oh, si me hubiera oído Mi pueblo, si en Mis caminos hubiera andado Israel! En un momento habría Yo derribado a sus enemigos, y vuelto Mi mano contra sus adversarios.»  (Salmos 81: 13-14)

Para muchos, las reglas se hicieron para romperse, y transgredirlas significa que son personas de actitud, pero para Dios, las personas de actitud son aquellas que se someten a Su santa disciplina. Nada en Su Palabra es para oprimir, sino para bendecir. Él no quiere que suframos y, como nos conoce, impone límites que, cuando se rompen, traen dolor para nosotros mismos y para muchas personas que están a nuestro alrededor.

En la Biblia, por ejemplo, en el libro de Deuteronomio en el capítulo 28, están escritas las consecuencias de la obediencia y también de la desobediencia a los mandamientos de Dios, y la diferencia es evidente cuando vemos que, de los 68 versículos, 14 se refieren a las bendiciones que provienen de la obediencia y 53 de maldiciones que son el resultado de la desobediencia.

Sea inteligente. Por más difícil que pueda ser en un primer momento, opte por hacer lo correcto, siguiendo los mandamientos de Dios. Usted verá que los frutos que cosechará son infinitamente mejores, porque son frutos que traen vida.

Medite en la Biblia, para que conozca cuál es la agradable y perfecta voluntad de Dios para su vida.

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