El Poder de la Fe contra la fuerza del brazo

El Poder de la Fe contra la fuerza del brazo

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20160809

En Estados Unidos, los incidentes entre los policías blancos y los ciudadanos negros han sido cada día más comunes, generando una indignación por parte de la población afroamericana, que ha salido a las calles para protestar.

Una indignación por parte de muchos, porque un oficial de la ley, que debería proteger y ayudar sin juzgar por la raza o posición social, ha estado involucrado en acciones injustas que han llevado a la muerte a muchos inocentes.

Recientemente, en un abordaje policial, una mujer desesperada transmitió en vivo, por Facebook, a su novio siendo baleado por un policía blanco en una simple inspección de tránsito.

Este es uno de los muchos casos que ha generado una demanda por una solución a este tipo de problema, que no es novedad en el país que siempre fue blanco de polémicas de discriminación y racismo.

En medio a tanta violencia y desconfianza, la Iglesia Universal en el país ha trabajado incansablemente para ayudar a los sufridos y desesperados, independientemente del color o de la condición social.

No se resuelve un problema creando otro. Nosotros tenemos que usar la fuerza de nuestra fe inteligente y no la fuerza del brazo.

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4:13

El corazón y las emociones dicen que usted tiene que luchar, pelear, hacer protestas… Pero la pregunta es: Desde los tiempos antiguos, ¿la lucha externa contra el racismo y el preconcepto resolvió algo, cambió algo? ¡NO! Puede incluso disimularlo, pero no lo resuelve.

Cuando usted usa la fuerza del brazo, está usando las armas de la emoción, que solamente generan más problemas. Pero, cuando usted usa una fe inteligente (un poder interno), ¡es parte de la solución!

El pasado domingo 7, consagramos a tres pastores a obispos: el obispo Ricardo Teixeira, el obispo Alberto Menezes y el obispo Rohan Taylor.

Tres nuevas autoridades del Altar, que van a luchar por los sufridos, por los discriminados y desesperados.

¡Que el Dios de la Biblia los bendiga a todos!