El mundo no está preparado para futuros desastres naturales, advierte Reino Unido

El mundo no está preparado para futuros desastres naturales, advierte Reino Unido

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El mundo no está preparado para futuros desastres naturales debido a que las naciones ricas no hacen lo suficiente al respecto

El ministro británico de Desarrollo Internacional, Andrew Mitchell, ha instado a la comunidad internacional a que respalde el Fondo Central de Respuesta a Emergencias (CERF) para que el mundo pueda afrontar futuros desastres naturales.

Este responsable alertó de que el CERF, establecido por la ONU, ha resultado este año afectado por una serie de desastres naturales como el tsunami en Japón, un terremoto en Nueva Zelanda, hambrunas en el Cuerno de África e inundaciones en Pakistán y Filipinas.

Además, el creciente número de personas que viven en áreas vulnerables implica, según declaraciones de Mitchell recogidas hoy por los medios británicos, que el número de afectados por tragedias futuras vaya a ir en aumento.

El Ejecutivo de David Cameron se ha comprometido a aportar 20 millones de libras (23,9 millones de euros) a ese fondo, que previsiblemente tendrá un déficit estimado de 45 millones de libras (53,9 millones de euros) para el próximo año y ha pedido a la comunidad internacional que “despierte ante ese desafío”.

Según él, muchos países ricos no reaccionan y ofrecen dinero hasta que se produce un desastre natural, con lo que la primera respuesta de emergencia, crítica, podría ponerse en peligro.

“Este año el mundo se ha visto afectado por desastres devastadores y la evidencia sugiere que es probable que esta pauta continúe”, advirtió Mitchell.

En su opinión, “el pasado muestra que las respuestas internacionales podrían haber sido más efectivas si se hubieran planeado de forma adecuada y hubieran sido coordinadas como parte de un sistema único”.

Durante las primeras horas críticas que suceden a un desastre natural “cuando, por ejemplo, los sobrevivientes continúan atrapados en los escombros de un terremoto, los retrasos y la confusión pueden -alertó- marcar la diferencia entre la vida y la muerte”.

“La comunidad internacional debe despertar ante este desafío y unificar sus esfuerzos bajo un solo paraguas”, agregó.