El mal ejemplo

El mal ejemplo

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“No soy cristiana, y en mi trabajo hay una empleada que le dice a todos que es evangélica, pero da pésimos ejemplos. Es perezosa, vive yendo a la oficina de nuestro jefe para hablar mal de mis compañeros y yo la encontré diciendo que su próximo objetivo es llegar al puesto de jefa, aunque para eso tenga que mentir y usar artimañas. No entiendo su comportamiento y por eso no puedo creer en las personas cristianas, pues termino llegando a la conclusión de que todas son iguales. ¿Por qué ella actúa así?” – Amiga.

Respuesta:

Amiga, en todos lados existen los buenos y los malos médicos, abogados, vendedores y también cristianos. Ser evangélico y ser de Dios son dos cosas diferentes. El Señor Jesús dijo que conoceríamos al árbol por sus frutos, y los frutos que ella muestra no son buenos, ni agradables a Dios. Además, creo que usted no debe generalizar y pensar que todos los cristianos son iguales a ella. No sería inteligente dejar de tomar decisiones correctas a causa de los malos ejemplos. Su relación con Dios es personal y no involucra a nadie más. Piense en eso.

(*) Pregunta respondida por Teresa Silva, esposa de pastor que hace la obra de Dios en Australia.

 

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