El llamado

El llamado

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Poco después de Saúl haberse hecho cargo de su puesto en el reino de Israel, él defraudó el llamamiento hecho por Dios. Dios no tuvo más remedio que empezar a buscar a alguien que le sustituyera de inmediato. Y esta vez, él elegiría a alguien que fuera más de acorde a Él. Y fue cuando vio a este joven en las colinas.

era un pastor y de los buenos. Atendía a las ovejas de su padre todos los días. Cuando los leones y los osos venían a por las ovejas, los perseguía y los mataba. No es que David fuera alto y fuerte, por el contrario, era el menor de la casa de su padre. David no fue elegido, ni tan siquiera para ir a la guerra con el resto de sus hermanos…

A muchas personas les gusta ser llamadas por Dios para hacer su trabajo en el Altar. Están ansiosas y a veces incluso indiferente al resto de cosas que pasan en su vida. Ellas quieren servir a Dios pero no saben por qué está tardando tanto tiempo. ¿Cómo fue en el caso de David?

En primer lugar, Dios estaba buscando, al igual que acontece en los días de hoy. En segundo lugar, David no tenía condiciones a los ojos de la mayoría de la gente (incluso de su padre). Lo cuál es reconfortante porque eso significa que el viejo dicho “lo importante es lo que hay dentro” sigue siendo válido, al menos con Dios. Y en tercer lugar, que es donde mucha gente se pierde, David era bueno en lo que hacía.

David no era un pastor ocioso en las colinas, ocupándose de algunas ovejas perezosas, en una aburrida vida cotidiana. David amaba tanto a las ovejas hasta el punto de ser capaz de dar su propia vida por ellas. Mientras que a sus hermanos no les importaban las ovejas de su padre, David esperaba estar con ellas, protegiéndolas de los depredadores, y cuidar de ellas como si fueran suyas. Creo que esta es una de las principales razones que llamó la atención a los ojos de Dios hacia David. David hacía las cosas de la misma manera que Dios las hace.

Son las pequeñas cosas que hacemos y decimos que muestran lo que realmente somos. Si deseas servir a Dios en el altar y si eso no está ocurriendo es porque no amas lo que haces – siéntate en una silla y espera. O mejor aún, ¡olvídalo!

¿Cómo puede Dios confiar en ti para servirle en este trabajo asombroso cuando ni siquiera sirves a tu jefe humano? ¿Cómo se puede obedecer a Dios en todo, cuando ni siquiera obedeces a tus propios padres? ¿Cómo se puede respetar a Dios cuando ni siquiera respetas a tus maestros?

Si deseas ser llamada, entonces se merecedora del llamamiento de Dios. Dios sólo llamará a quienes Él acepta. No es tan sólo por el hecho de querer servirle que te usa. O porque la obra de Dios necesita de ti, es que entonces vas a ser llamada. Con Dios, es todo o nada. O eres todo lo que dices que eres o no lo eres. O eres digno o no lo eres. O eres un siervo o no lo eres. No hay lugar entre estos dos extremos.


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