El diezmo de Abraham

El diezmo de Abraham

Por

Quien piensa que formar parte del ejército de Dios es fácil, se engaña, pues al igual que en cualquier ejército del mundo, es necesario tener disciplina y obedecer las órdenes establecidas por sus superiores. Quien no sigue las reglas, no puede servir a su país.

El obispo Edir Macedo les explicó a los internautas de TV Universal y a oyentes de Red Aleluya, durante el mensaje transmitido el pasado viernes 30, que quien quiere servir en el ejército del Señor de los Ejércitos tiene que seguir las órdenes básicas de la fe, que son justicia, misericordia y fe.

“El Señor de los Ejércitos tiene una estricta disciplina, su comportamiento estricto, sus estrictas reglas. Obviamente que las leyes que rigen la disciplina en el Reino de Dios o en el Ejército del Señor de los Ejércitos están pautadas en la justicia, en la misericordia y en la fe. Esas son las bases del Ejército de Dios, y cuando la persona no está dentro de esa regla, o dentro de esa base, entonces está afuera del Ejército del Señor de los Ejércitos”, dijo el obispo.

Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello!” Mateo 23:23

Abraham pagó su diezmo a Melquisedec, pues tenía el conocimiento y entendimiento, y, por pertenecer al Ejército del Señor de los Ejércitos debía obediencia: siendo, por eso, un ejemplo de hombre de fe.

“Abraham pagó el diezmo más de mil años antes que Moisés, antes que la ley, antes que Israel fuera una nación; en aquella época, Abraham ya pagaba los diezmos. Si usted quiere caminar íntegro, como Abraham, entonces tiene que ser fiel en los diezmos y en las ofrendas. No son estos los que nos salvan, lo que nos salva es la fe, pero la fe seguida por la obediencia y la fidelidad. Nadie es capaz de manifestar una fe sin obediencia”, comentó el obispo.

Cuando una persona se convierte en diezmista, está honrando a Dios como Señor de todas las cosas, pues en el Ejército de Dios hay justicia, misericordia y fe, siendo ese el trípode fundamental para la relación con Dios.