El Arca de la Alianza entrará este lunes 1 de agosto

El Arca de la Alianza entrará este lunes 1 de agosto

Por

lunes01938

Hace dos años, el Arca de la Alianza tuvo su entrada triunfal en el Templo de Salomón, ubicado en la ciudad de San Pablo, Brasil. En esa ocasión especial, una alfombra roja indicaba que alguien importante iba a entrar al Templo de Salomón. Muchos pensaban en la Presidente de la República, otros, en el Gobernador, pero lo que pocos sabían era que quien iba a transitar ese sendero era mucho más importante.

Cuando finalmente llegó el invitado especial, la gente se sorprendió. El Arca de la Alianza de Dios era el objeto para el cual estaba preparada la alfombra roja. A medida que el Arca ingresaba al salón, el Señor del Templo entraba A Su casa.

Este lunes 1 de agosto, el Arca de la Alianza hará su ingreso triunfal en el Congreso para el Progreso y usted no puede perderse esta celebración especial, donde este símbolo de la presencia y el poder de Dios llegará para prosperarle y abrir sus caminos. Además, durante los lunes siguientes usted tendrá la oportunidad de tocar el Arca con sus proyectos y documentos para que su segundo semestre esté bendecido por Dios.

Lo esperamos este lunes 1 de agosto a las 8, 10, 12, 16 y 20 h en Av. Corrientes 4070.

Ellos prosperan aún en tiempos de crisis

lunes02938 Estela: “Tenía un emprendimiento familiar y no avanzaba, no lograba despegar, vendíamos poco, solamente a conocidos y amigos. Cuando toqué el Arca de la Alianza en el Congreso para el Progreso las puertas se abrieron, empezamos a vender muchísimo. En mi otro emprendimiento personal sucedió lo mismo, las ventas se multiplicaron, pero no me conformo y voy por mucho más”.

 

 

lunes03938 Norma: Antes de llegar al Congreso para el Progreso estaba en la miseria, no tenía casa ni trabajo, y tenía dos hijos que mantener. Vivía en un terreno, en una casilla sin servicios básicos. Juntaba leña para hacer fuego y tenía que caminar diez cuadras para conseguir agua.
Empecé a participar del Congreso para el Progreso y Dios abrió mi visión. Conseguí trabajo pero no me pagaban lo que yo quería. Entonces, empecé a estudiar, terminé el secundario y seguí estudiando, sin escuchar las voces negativas que no entendían mi fe.

Gracias a Dios me recibí de docente, hago lo que me gusta, soy yo quien fija mi sueldo, mi casa tiene todas las comodidades, todo lo que me propongo y determino sucede, e incluso viajé al exterior a trabajar”.