El aprendizaje en Filipinas

El aprendizaje en Filipinas

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Ellas enseñan gracia, unión y fuerza. Son unánimes cuando el tema es ayudar al prójimo y, principalmente, se esfuerzan por crecer en la presencia de Dios, para que así puedan ayudar a otras mujeres. De esta manera el grupo Godllywood ha trabajado en todos los países donde funciona.

En la República de Filipinas, la iniciativa sigue creciendo, como afirma la responsable, Ruth Nunes. “Deseamos que las integrantes sean un referente en todo, en la convivencia con su familia, en su trabajo, en las relaciones con las personas y demás actividades”, explica.

Un cambio notorio

Para Mishelle Bongat, de 26 años, especialista en Recursos Humanos e integrantes del grupo Rut (para solteras a partir de los 25 años), estar en la Godllywood la ayudó en varios aspectos de su vida.

“Aprendí a ser más paciente en todo lo que hago. También aprendí a entender cuánto sufre el otro y tengo más disposición para ayudar a los necesitados a través de la fe”, comenta.

Continuando lo que dice Mishelle, la empresaria Lilian Domingo, de 67 años, integrante del grupo Ester (para mujeres casadas de más de 25 años), cuenta que aprendió a controlarse para, así, tener una mejor convivencia con los demás, volviéndose un ejemplo.

“Al ver que hay personas sufriendo, creció en mí el deseo de ser un referente de fe para ellas”, destaca.

Frences Coelho, de 21 años, una de las sisters (mujeres que fueron elegidas para ayudar a la responsable en el cuidado de los demás), agrega que las tareas – definidas de acuerdo con el grupo que integran – son desafíos que la ayudan, así como a las demás, a desarrollar habilidades y crecer con Dios. “Nosotras nos transformamos en mujeres virtuosas y ejemplos para otras jóvenes”, finaliza.