¿Dios está demasiado ocupado como para preocuparse por usted? La verdad

¿Dios está demasiado ocupado como para preocuparse por usted? La verdad

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«Dios está demasiado ocupado como para preocuparse por mí.» «Hay personas atravesando peores problemas que yo como para que Él me dé Su atención.» «El Altísimo no está preocupado por lo que sucede en mi vida.» Lamentablemente, estas creencias equivocadas ocupan la mente de muchas personas por no conocer la Palabra de Dios. Ellas piensan que Dios tiene una barba blanca y que está a miles de quilómetros de distancia, en un cielo azul, con un cayado en la mano y ocupado con cosas más importantes.

No tengo ninguna duda de que Dios tiene pensamientos grandiosos y mucho mayores que los nuestros, incluso Su Palabra habla sobre esto. Sin embargo, Su grandeza no Le impide preocuparse por nosotros y ponerse a nuestro lado en todo momento. La verdad es que Dios se preocupa por nosotros hasta en las pequeñas cosas. Esta es la diferencia entre Él y nosotros.

Nosotros sabemos lo que es preocuparse por cosas grandes e importantes y despreciar las pequeñas, porque nuestro tiempo es limitado, así como nuestra capacidad de atención y concentración. Solo logramos hacer una o hasta dos cosas al mismo tiempo, es decir, somos multitareas entre comillas, porque nos es muy difícil lograr hacer dos cosas bien hechas al mismo tiempo. Una siempre termina siendo sacrificada por la otra.

Es interesante considerar que Dios no está sujeto a nuestro tiempo, Él puede hacer muchas cosas al mismo tiempo y eso no Le quitará energía. Tampoco está sujeto a nuestro espacio, Él puede estar en varios lugares al mismo tiempo, porque es Omnipresente. Nosotros no podemos enfocarnos en muchas cosas al mismo tiempo, pero Dios existe fuera de tiempo, es decir, fuera del antes, del después, del pasado y del ahora, porque Él existe en la eternidad. Por eso, sabe lo que diremos, incluso antes de orar.

Si quiere clamar a Dios por un problema que está pasando, no debe preocuparle tomar Su tiempo, porque Él ansía escuchar su oración. Aunque sabe lo que necesita, quiere escuchar su voz. No obstante, para que le responda, debe clamar. Si no clama, ¿cómo le responderá? Él ve lo que usted pasa, pero es necesario que Lo busque. La verdadera humildad es pedir, buscar y clamar, de esta manera, Dios lo escuchará. Él dijo: «… al que a Mí viene, no le echo fuera», Juan 6:37.

En resumen, si no se presenta ante Dios, Él no podrá hacer nada por usted. Por lo tanto, preséntele ese grano de mostaza.

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