Déficit de Atención e Hiperactividad

Déficit de Atención e Hiperactividad

Por

matprinc_240

Niños muy movidos, más de lo esperado para su edad y desarrollo, y con dificultad de atención e impulsividad. Así son, a grandes rasgos, los niños y las niñas (que también las hay) afectados por trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), si bien hay distintos subtipos y no todos se manifiestan por los mismos síntomas. Para diagnosticarlo cuanto antes, es necesario que progenitores y profesores estén atentos a sus síntomas. Las últimas investigaciones sugieren, además, el uso de suplementos de omega 3 para ayudar al tratamiento.

Este trastorno se caracteriza por un patrón persistente de inatención y/o hiperactividad e impulsividad que se ve más a menudo o es más fuerte de lo que normalmente se observa en personas de un nivel comparable de desarrollo.

Este patrón de comportamiento generalmente surge en los años preescolares o a principios de la escuela primaria, siendo los 7 años la edad promedio en la que se manifiestan los síntomas del TDAH. En la mayoría de los casos, los síntomas del TDAH mejoran en la adolescencia o en la edad adulta, pero el trastorno puede subsistir o presentarse en adultos.

En los Estados Unidos, alrededor del 8 por ciento de los niños de 4 a 17 años de edad y alrededor del 2.9 al 4.4 por ciento de los adultos son diagnosticados con TDAH.

Una vez establecido el diagnóstico, se dispone de diversas opciones de tratamiento, incluyendo tratamiento conductual, programas de educación especial y medicación.

Nadie sabe exactamente cuál es la causa del TDAH. Una evaluación completa realizada por un profesional capacitado es la única manera de saber con seguridad si su hijo padece de TDAH. El tratamiento suele incluir medicinas para controlar los síntomas. La estructura del hogar y la escuela también son importantes. Las clases para padres de familia o la terapia de conducta también pueden serle de ayuda.

La importancia de la escuela

interna_553

“En general, los niños afectados por este síndrome no tienen dificultad para aprender, lo que sucede es que los síntomas interfieren directamente en el rendimiento escolar.” afirma a psicopedagoga Adriana Koch dos Santos. “Los maestros pueden auxiliar evitando exponer al niño a situaciones que refuercen sus dificultades. Buscar encontrar aspectos positivos y enfatizarlos es algo que funciona muy bien”, concluye.

Padres y maestros han de tomar parte en el tratamiento del niño con un refuerzo positivo de las buenas conductas, animándole y siendo tajantes en lo que atañe a lo considerado inaceptable.

La identificación, diagnóstico y tratamiento precoces ayudarán a que los niños afectados puedan desarrollar todo su potencial.