“Decidí poner mi todo en el Altar y todo a mi alrededor cambió”

“Decidí poner mi todo en el Altar y todo a mi alrededor cambió”

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La Hoguera Santa del Monte Sinaí es para los que creen que nada es imposible. La Universal realiza este propósito especial con el objetivo de hacer que las personas tengan una transformación en todas las áreas de su vida. Quien sacrifica en el Altar, puede llegar a donde jamás imaginó y alcanzar la tan esperada realización de sus sueños a través de la fe, la determinación.

Sacrificio excelente

Si no acepta vivir de la misma manera que vive hace años y quiere tomar una actitud al respecto, entonces, la Hoguera Santa es para usted.

Inés manifiestó la fe en el Único que es capaz de transformar la vida de una persona.

“Vivía en la miseria total, todos los trabajos que tenía se me cortaban. Sufría con enfermedades, vicios y era una persona muy nerviosa, llegué a arrancarme los pelos. Tampoco podía dormir por la noche. Tomaba alcohol, consumía marihuana y cocaína, vivía prácticamente drogada. Frecuentaba el cementerio porque solamente allí tenía paz. Mis hijos también estaban enfermos, los médicos no encontraban el por qué. Mi vida era un desastre en todas las áreas. Vivía con depresión constante, eso me llevó a tener tres intentos de suicidio. Ya no creía en nada, había buscado en varios lugares la solución para la vida miserable que tenía. Llegué a sacrificar para lo espíritus, pero nunca se resolvió nada, estaba cada vez peor. Recibí una invitación para venir a la Universal, llegué y empecé a escuchar las prédicas y a ponerlas en práctica. De lo poco que tenía daba el diezmo y a partir de allí empecé a ver un cambio. Un día escuché hablar de la Hoguera Santa, no entendía mucho, pero decidí poner mi todo en el Altar. Ese deposité mi vida en las manos de Dios. Dejé el orgullo, el rencor y logré perdonar a quienes me habían hecho daño. Subí al Altar con certeza, Cuando bajé tuve paz y tranquilidad, Dios me dio Su Espíritu en ese exacto momento. Hoy soy una Inés distinta, alegre y feliz. Tengo una bendecida. Económica estoy muy bien, prosperando; gracias a Dios, hoy como y visto lo que quiero. De vivir de prestado, pasé a tener tres casas, una de ellas está en venta. Mis hijos ya no pasan necesidades y son felices, todo a mi alrededor cambió. Hoy soy una persona renovada”.

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