¿Cuántas veces usted se dejó llevar por los otros?

¿Cuántas veces usted se dejó llevar por los otros?

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Joás reinó en Jerusalén por 40 años, al lado del sacerdote Joiada. Por mucho tiempo hizo de todo para que aquel pueblo no perdiera la dirección de Dios y, para eso, tuvo todo el apoyo del sacerdote. Al tener alianza solamente con hombres de Dios, pudo quitar la idolatría del pueblo y restaurar el templo del Señor (2 Crónicas 24).

Sin embargo, cuando Joiada murió, él se dejó llevar por las ideas de los príncipes de Judá. Y todo lo que él hizo para honrar el nombre de Dios lo dejó de lado, permitiendo que la idolatría volviera a introducirse en la vida del pueblo.

Comenzó bien y terminó mal

Cuántas historias conocemos de personas que comenzaron bien, pero terminaron mal. Los primeros pasos fueron firmes en la fe con Dios, sin embargo, por un detalle, en determinado momento, se dejaron llevar por las ideas de un amigo, de un grupo, de personas reconocidas política y socialmente.

¿Por qué pasa eso?

– Pérdida de foco

Muchos piensan que tener un buen comienzo está directamente relacionado con un buen fin. Pero eso no existe. Hay que tener un foco y no perder la dirección. Y, ¿qué nos hace perder el foco? La falta de enseñanza espiritual, la falta de interés en saber más sobre Dios y ver en otros lugares motivaciones personales, hasta financieras, aparentemente mejores que el camino que el Señor nos indicó para transitar.

No es difícil perder el foco, más con tantas oportunidades y tentaciones que el mundo ofrece en los días actuales. Si se da un paso fuera del camino, tendremos que dar dos para regresar a él.

– Tener alianzas engañosas

Comprometerse, tener alianzas con personas que no creen en el mismo Dios que usted, también es una forma de salir de la dirección de Dios. Eso no significa que tenemos que aislarnos, por lo contrario, tenemos que andar con otras personas, para dar testimonio de quién es Dios, pero no involucrarnos con sus creencias e ideas.

El diablo actúa disimuladamente en las amistades, en las relaciones interpersonales, principalmente si la persona no vigila sus actitudes y acciones. Por eso, es necesaria mucha sabiduría al tener lazos de amistad con quien no cree en Jesús.

– Dejarse llevar

Quien pierde el foco y aún no es sabio al relacionarse con quien no tiene la misma fe, fácilmente se deja llevar y coloca todo el trabajo y dedicación a Dios en juego.

Todo está perdido. El testimonio dado, las acciones de amor, el servicio a Dios, todo se tira cuando nos dejamos llevar por las ideas idólatras de otras personas, por la ganancia desenfrenada, por la vanidad, por el afán de tener más y más poder y reconocimiento.

Todo eso nos quita de la dirección que Dios nos colocó.

No termine mal

Por lo tanto, si usted está en la etapa de servir al Señor, de terminar con la idolatría de los hombres, de arreglar el templo del Señor, esté atento y no se deje llevar por las ideas de aquellos que no poseen la misma fe.

Usted no necesita y no debe terminar como Joás, que dejó todo atrás, todo lo que había hecho por Dios, porque fue persuadido por otras personas. Sea como el sacerdote Joiada, que hasta el fin de su vida sirvió a Dios, y no a los hombres, y dejó su legado.

No pierda la dirección. ¡Que Jesús sea el foco de su vida!