¿Cuál es el verdadero origen de la vida?

¿Cuál es el verdadero origen de la vida?

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¿De dónde venimos? El origen de los seres vivos en la Tierra es un tema discutido hace muchos años. No faltan hipótesis y distintas creencias sobre el surgimiento de la vida en el planeta. Los investigadores de todo el mundo siguen estudiando el tema hace siglos, intentando encontrar soluciones para esa simple pregunta. Algunos de ellos creen que ya la encontraron.  Muchos otros tienen la seguridad de que la respuesta para ese tema está más allá de una simple evolución de la especie.

Hace 150 años, el inglés Charles Darwin publicaba la teoría que explica el origen de la vida por medio de la selección natural. Para Darwin, el surgimiento se dio en forma espontánea, frente a condiciones adversas, sin embargo necesarias para la formación de los seres vivos. Toda forma de vida se habría originado a partir de un ancestral en común, que evolucionó biológicamente e se adaptó a los más diversos climas y situaciones. ¿Acaso esa es la mejor conclusión?

La teoría de Darwin es aceptada y considerada como irrefutable por la mayoría de la comunidad científica. Más de 1 siglo después de crearla, aún es reconocida como verdad absoluta en las escuelas y en el escenario académico. Pero la historia de la ciencia muestra que muchas teorías se pueden volverse obsoletas a lo largo de los años.

Cuando Galileo (1564-1642) dijo que la Tierra giraba alrededor del sol, en movimiento heliocéntrico, no fue muy bien visto por los investigadores de la época. El geocentrismo, que afirmaba que la Tierra era el centro del universo, aún se consideraba la mejor forma de explicar el movimiento del planeta. ¿Cuál es la lección que podemos sacar de este ejemplo? Lo que es nuevo, reciente, puede causar cierta extrañeza hasta que sea bien aceptado por todos.

¿Qué decir, entonces, cuando los investigadores respondieron al Evolucionismo y propusieron una nueva teoría para el origen de la vida en la Tierra?

Somos planeados

“La ciencia no avanza ignorando algo que está a la vista”, dijo Michael Behe, profesor de bioquímica de la Universidad de Leigh y defensor del “diseño inteligente”.

Básicamente, esta teoría sostiene que algunas estructuras halladas en organismos vivos, como los flagelos de las bacterias o las alas extra en ciertas moscas, no pueden explicarse con los conceptos darwinianos de selección natural y variación al azar. Es evidente que fueron diseñadas, asegura Behe, aunque es reticente a decir por quién.

Los darwinistas, que aún constituyen la inmensa mayoría de los científicos, afirman que Behe y otros partidarios del diseño inteligente se valen de los misterios que la ciencia aún no despejó para concluir que son obra de una inteligencia superior.

El interés por el tema ha crecido. Hace a principios de noviembre se celebraba en Estados Unidos un debate muy polémico en las redes sociales, en el que se enfrentaban el conocido científico y presentador Bill Nye, más conocido como The Science Guy, y Ken Ham, famoso defensor de las teorías del Génesis. La discusión entre evolucionismo y creacionismo duró casi tres horas.

El profesor Marcos Eberlin, doctor en química de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) e investigador del Laboratorio Aston de Espectrometría de Masas de la Universidad de Purdue (EUA), cree que la vida no surgió de las fuerzas naturales espontaneas, como predijo Darwin en 1859, sino a partir de un proyecto de acción intencional. Él es defensor de la Teoría del Diseño Inteligente (TDI), que reconoce que el ser vivo es demasiado complejo para haber surgido de forma evolutiva. Este explica que existe una fuerza sobrenatural, una mente inteligente, que condujo a la creación de la vida.

“Los datos científicos hoy nos muestran eso con mucha claridad y con una enorme avalancha de evidencias. En términos generales, vemos evidencias en casi todo a nuestro alrededor, en el ajuste finísimo del universo y en las condiciones que sostienen la vida en este”, afirma Eberlin. Según la TDI, la selección natural cae por tierra. La complejidad de los seres vivos extrapola cualquier evolución espontánea y vuelve aún más evidente, la idea de que la vida fue diseñada y planeada por un agente superior.

Para Eberlin, por ejemplo, no hay manera de justificar el aumento de la complejidad de nuestros genomas. “No existen mecanismos viables a nivel molecular que puedan crear lo animado, la vida, a partir de moléculas químicas que se mueven caóticamente. La vida solo pudo haber sido generada de una forma inteligentísima, por una mente inteligente”, añade. Es la prueba de que la ciencia es capaz de reconocer lo que las Sagradas Escrituras ya dicen hace mucho tiempo.

El profesor Eberlin deja claro que la TDI no es Creacionismo disfrazado. “El Creacionismo es muchísimo más abarcativo y profundamente más pretensioso en sus máximas. Este da, por ejemplo, nombre y dirección al Creador. La TDI simplemente concluye que una fuente inteligente es la mejor o, probablemente, la única interferencia posible para el origen del universo y de la vida. El Dios Creador ¿es una fuente inteligente? Ciertamente sí.”, garantiza. Pero refuerza que la ciencia, por sus propias limitaciones de metodología, solo puede analizar la obra y concluir que existe un diseñador. “Sin acceso a la causa, la ciencia se ve incapaz de identificar la fuente de esa inteligencia.”

Casos que desafiaron la ciencia

El comerciante Renato de Freitas Vieira, de 32 años, tiene la seguridad de que existe una fuerza  superior que comanda todo el planeta. En noviembre de 2012, al llegar a la puerta de casa, después de un día de trabajo, fue sorprendido por dos hombres armados. El asalto fue anunciado. Renato ofreció su auto, el reloj, el celular. Los delincuentes querían más.

“No reaccioné de inmediato, pero tuve la impresión de que querían matarme. Cuando me di cuenta de que uno de ellos iba a disparar, arranqué el auto e intenté huir. Fue cuando hicieron dos disparos”, recuerda. Una de las balas le alcanzó el cráneo superficialmente y la otra entró al cerebro.

“Le imploré a Dios y le entregué mi alma. Llegué al hospital consciente, donde constataron una lesión grave. Fui sometido a una cirugía para sacar los proyectiles y estuve dos horas en coma inducido”, relata.

Para Renato, sobrevivir fue un milagro. “Hoy estoy perfecto de salud, sin ninguna secuela. Las personas se quejan de la vida y viven llenas de cuestionamientos. Eso no cambia nada. Dios continúa con su infinito poder”, explica.

La seguridad del poder superior también acompaña a Maria Cristineide da Silva, de 41 años. A los 27 años, descubrió que tenía leucemia, en un nivel avanzado. La quimioterapia no le hacía efecto. El trasplante de su propia médula tampoco. “El médico dijo que tenía 30 días de vida, que no había más nada que hacer y que debía volver a mi casa para morir”, cuenta.

Cristineide sabía que aquel no era el fin, sino un recomienzo. Para alcanzar la cura, ella usó la fe  inteligente, creyendo que Dios podía hacer un milagro.

“Yo estaba segura de la cura. Volví al hospital 30 días después y rehíce todos los exámenes. Para los médicos, parecía que nunca había estado enferma. Yo estaba curada”, dijo.

Contrariando la medicina, Renato y Cristineide fueron curados. Para ellos, no hay duda sobre la existencia de una fuerza mayor que cualquier teoría científica.

Entienda un poco más sobre las teorías que explican el origen de la vida en la Tierra: (o diferencias entre el creacionismo y el evolucionismo)

1- Ciencia: Las teorías científicas compiten entre sí e intentan ajustarse a las nuevas observaciones y evidencias que los científicos encuentran.

– Creacionismo: El creacionismo no cambia ya que está basado en una interpretación literal del Génesis. Por el contrario, en vez de buscar teorías que intenten explicar las observaciones experimentales efectuadas, distorsionan los hechos para encajarlos en la teoría.

2- Ciencia: Nunca una teoría científica, en principio, es una verdad inalterable, en el sentido en que una nueva evidencia podría promover una modificación de dicha teoría.

– Creacionismo: Los creacionistas afirman que todo aquello que se conoce y lo que se conocerá está en la Biblia. En la Biblia están todos los conocimientos verdaderos.

3- Ciencia: Las teorías científicas deben de hacer detalladas predicciones de futuras observaciones.

– Creacionismo: El creacionismo es ad hoc, en el sentido de que no hace predicciones, sólo explica las observaciones una vez éstas ya se han efectuado.

4- Ciencia: Una respuesta a una cuestión científica, a menudo plantea nuevas cuestiones (un fenómeno muy utilizado por los creacionistas para atacar a la ciencia).

– Creacionismo: Las respuestas creacionistas son respuestas definitivas y no se da la posibilidad de plantear nuevas cuestiones (excepto quizás la de ¿quién a creado a Dios?, pero esa nunca se plantea).

5- Ciencia: La ciencia sabe que no hay posibilidad absoluta de explicar todo hasta el último detalle, ya que no poseemos un conocimiento infinito de las cosas. Siempre hay preguntas sin respuesta.

– Creacionismo: El creacionismo afirma representar todo el conocimiento científico y poseer todas las explicaciones acerca de los orígenes del universo y de la vida.

6- Ciencia: Las teorías científicas pueden ser incompletas, pero todas son consistentes ya que están apoyadas por evidencias experimentales.

– Creacionismo: El creacionismo no se apoya en ninguna evidencia experimental. De hecho tampoco busca esas evidencias.

7- Ciencia: La ciencia es una descripción de la naturaleza efectuada por aquellos que estudian la naturaleza. Por tanto está bien apoyada para esta empresa.

– Creacionismo: El creacionismo es una descripción de la naturaleza efectuada por aquellos que en vez de estudiar la naturaleza estudian un texto religioso. Por tanto su enfoque está fuera de lugar.

8- Ciencia: El término Teoría es un gran honor para una disciplina científica y no debe de ser tomada a la ligera.

Creacionismo: Teoría es un término despectivo, que debe de ser tomado como algo superficial, y le es concedido a toda aquella disciplina que no esté de acuerdo con el creacionismo.