Corte al mal por la raíz

Corte al mal por la raíz

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Observe el árbol y piense en lo que usted ve. ¿Porqué ese árbol está seco, mientras que los que están a su alrededor están verdes y saludables? ¿Qué será lo que no lo deja florecer? Esa situación puede representar su vida.

La mayoría de la gente no logra resolver sus problemas del pasado. Éstos se van y vuelven. La razón es que existe una raíz. Ningún problema es huérfano. No sirve cortar las ramas como paliativo, es necesario detectar el origen del mal, eliminarlo de raíz y poner buenas semillas para que se formen raíces de calidad.

Por ese motivo la Iglesia Universal del Reino de Dios, a partir del 2 de octubre y hasta el 13 de noviembre, llevará a cabo la campaña “Corte la Raíz”, la cual tiene como objetivo ayudar a las personas a reflexionar sobre la naturaleza de sus males y darles un final definitivo.

“Si la vida de una persona no se desarrolla es porque hay algo malo en algún lugar. Ella tiene que buscar la raíz del problema. No es normal que el ser humano viva frustrado e infeliz. No fue para eso que fuimos creados”, explica el obispo Renato Cardoso.

Conceptos antiguos

La costumbre de lidiar tan solo con los problemas “visibles” hace que muchos crean que es “normal” tener dificultades constantes. No son pocos los que se acomodan en una zona de confort y buscan maneras de intentar huir de la realidad.

“Independientemente de lo que las personas dicen para convencerlos de que estas cosas son “normales”, en el fondo, hay algo que le dice que la vida no tendría que ser así. Esa es la voz inteligente que usted debe escuchar. Libérese de la maldición de lo “normal”, agrega el obispo.

Raíces que influyen

Para ejemplificar la influencia de las raíces, el ingeniero forestal, Paul Wray, de la Universidad de Iowa, de Estados Unidos, explicó que, si dos raíces de la misma especie crecen cerca una de la otra, a medida que se desarrollen en diámetro, pueden crecer juntas o injertarse una en la otra.

La problemática de esto es que cuando un árbol está infectada por “enfermedades vasculares”. “Si una de las raíces está enferma, puede transmitir la enfermedad a través de sus raíces al árbol saludable, pero, aparentemente, no ocurre lo contrario. La raíz saludable no puede transmitir salud a la enferma”, explica el obispo Renato Cardoso.

Y agrega que esto se aplica en el ser humano también. “Esto le da un motivo fuerte para repensar sobre sus amistades, socios, futuro(a) esposo(a). Nosotros no podemos curar las raíces malas de otra persona. Tiene que hacerlo por si misma. Para lidiar con nuestras propias raíces, a veces tenemos que cortar la mala influencia que otros tienen o continúan teniendo sobre nosotros”, finaliza.

Conozca más detalles sobre la campaña “Corte la raíz” por Red Aleluya www.redaleluya.com.ar y participe en los Cenáculos del Espíritu Santo más cercanos a su casa.

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