Confíe en Dios en las adversidades

Confíe en Dios en las adversidades

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Es fácil confiar en Dios cuando todo está bien, es decir, cuando todo sale conforme a lo esperado. ¿Y en los días malos, que vienen para todos, en los días en que situaciones inesperadas nos afectan al salirse de nuestro control, como por ejemplo, la pérdida del empleo, el diagnóstico de una enfermedad o una mala noticia? ¿Cómo reacciona delante de esos días? ¿Se asusta temiendo lo peor, pierde la paz y el sueño o Le lleva la situación a Dios en oración y permanece en paz, confiando en Él?

En una meditación, que está disponible en Univer Video, la conferencista Ester Bezerra habló sobre la importancia de confiar en Dios y tener como base al mayor referente de la fe bíblica: Abraham. La meditación fue sobre el libro de Génesis capítulo 20, del versículo 1 al 18 y abordó la parte de la trayectoria de Abraham en la que él y su esposa fueron afectados por una situación inesperada.

“Y dijo Abraham de Sara su mujer: Es mi hermana. Y Abimelec rey de Gerar envió y tomó a Sara. Pero Dios vino a Abimelec en sueños de noche, y le dijo: He aquí, muerto eres, a causa de la mujer que has tomado, la cual es casada con marido. Mas Abimelec no se había llegado a ella, y dijo: Señor, ¿matarás también al inocente? ¿No me dijo él: Mi hermana es; y ella también dijo: Es mi hermano? Con sencillez de mi corazón y con limpieza de mis manos he hecho esto. Y le dijo Dios en sueños: Yo también sé que con integridad de tu corazón has hecho esto; y Yo también te detuve de pecar contra Mí, y así no te permití que la tocases. Ahora, pues, devuelve la mujer a su marido; porque es profeta, y orará por ti, y vivirás. Y si no la devolvieres, sabe que de cierto morirás tú, y todos los tuyos.” Génesis 20:2-7

Por miedo a la violencia de los hombres de esa época, Abraham dijo que Sara era su hermana y ocultó que era su esposa. De esta manera, ella fue tomada para ser mujer del rey Abimelec. Imagínese esa confusión. Abraham se encontraba sin salida, en una situación inesperada, pero él creyó que Dios actuaría a su favor.

Así es como reacciona la persona que tiene la vida con Dios: en los momentos más difíciles, ella sabe de dónde vendrá su socorro y no se desespera, afirmó Ester Bezerra. “La persona que es de Dios tiene esa protección y las cosas malas no la alcanzan, porque sirve a Dios. Pero, para eso, ella debe, realmente, servir a Dios, tener al Espíritu Santo, al Protector, al Guardia de Israel. En muchas situaciones usted se pregunta: ‘¿Cómo saldré de esto?’ y ora pidiendo que Dios ponga Su mano. El que tiene esa intimidad con Dios, una relación diaria con Él, Le lleva todo lo que le sucede a Él y logra ver una salida. Imagínese lo que pasó por la cabeza de Abraham al ver a su mujer siendo llevada por el rey. ¿Cómo reaccionaría usted en una situación así?”, cuestionó.

También enfatizó que en la Biblia no dice nada sobre lo que Abraham pensó en ese momento, ni sobre su reacción, pero, seguramente, él tuvo paz, porque confiaba en Dios y sabía que Él le daría la solución. “Es en los momentos de apuros y cuando se siente sin salida que usted debe confiar en Dios. Usted debe orarle a Dios, sin gritar, llorar o desesperarse. La persona que confía en Dios todo el tiempo está confiando y esperando que Él haga algo al respecto. Y no se queda cuestionando el porqué Dios permitió eso o aquello, sino que Le pide a Él una salida”, alertó.

La paz a su alcance

Amigo lector, busque tener esa intimidad con Dios en oración, sea sincero, cuéntele a Él sus miedos, sus fragilidades, las situaciones de su día a día y pídale ayuda, confiando que Él recibe cada palabra de su oración. Ponga a Dios en primer lugar, así como lo hizo Abraham, y Él bendecirá a los que lo bendigan y maldecirá a los que lo maldigan, como se lo prometió a Abraham. La promesa es válida para todos los que se apoderan de ella y viven por la fe. Las situaciones difíciles pueden alcanzarlo, pero el propio Dios pasará con usted por todas ellas. Con Él, la paz de espíritu y la solución para cualquier problema están garantizadas.

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