Cómo aprender a amar a quien tengo a mi lado

Cómo aprender a amar a quien tengo a mi lado

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En algún momento de la vida, la realidad golpea duro y algunas personas se plantean para qué se casaron con esa persona si no la amaban, reconocen que la llegada de un bebé o el simple hecho de salir de su casa fueron los motivos que la llevaron a permanecer en esa relación, o se dan cuenta de que el amor entre los dos desapareció, se enfrió, se acabó.

Qué hacer si se está en un matrimonio en el que nunca hubo amor. Lo primero es no precipitarse a tomar una decisión y darse la oportunidad de aprender a amar a esa persona que está a su lado. Si usted aprende a amar, el amor siempre estará encendido y la relación se fortalecerá.

Los siguientes consejos le ayudarán a descubrir el verdadero amor y enamorarse de su pareja.

• El primer paso para amar es saber más acerca del otro, conocerlo bien
• Aprenda a amar a su pareja por quien es
• Comprenda que amar no es sentir, sino conocer al otro, admirarlo y mirar sus defectos positivamente
• Estudie, analice, explore y descubra qué los hace felices
• Enfóquese en amar de manera inteligente, no base su amor en un simple sentimiento
• Resuelvan los problemas pendientes, eso fortalecerá el amor
• El amor proviene de Dios, por lo que si quiere tener amor para dar, debe buscarlo en Él primero

Todos los jueves a las 16 y 20 h en Av. Corrientes 4070, Almagro, en la Terapia del Amor usted tendrá la oportunidad de aprender como el amor nace y como se despierta donde nunca antes existió.

“Necesitaba enamorarme de mi marido porque lo odiaba”

terapia01908Mercedes Ruiz conoció a su esposo cuando era muy joven, de a poco comenzaron los maltratos verbales y los golpes. “Estuve de novia, después nos separamos, salí con otra persona y cuando volvimos, él consideró que yo le había sido infiel y me empezó a tratar mal. Estando embarazada me seguía golpeando”, relata al recordar ese sufrimiento.

Ella creía que se merecía ese trato y se mantenía sumisa porque su madre también había recibido golpes de su padre. Cada vez que ella le dice que quiere separarse, él la golpea salvajemente. “Acepté seguir por miedo. No sabía hacer nada y no tenía adonde ir”, agrega.

Él la amenazaba e intentaba suicidarse. Ante una infidelidad la violencia aumenta y ella se vuelve violenta y depresiva. “Él comenzó a tomar, nos separamos pero regresaba a casa y yo llamaba a la policía. Él llega a la Universal y lleva a mis hijos, yo no quería saber nada, le tenía mucha bronca. Al participar de las reuniones reconocí que el problema estaba en mi interior, tenía que sacar la bronca de mí, comencé a cambiar y a luchar por la restauración de mi matrimonio. Comenzamos a hablar y aprendí a amarlo de verdad, pude verlo diferente, así todo cambió entre nosotros”, afirma.