Cáncer desaparece por la fe

Cáncer desaparece por la fe

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Marcia tenía cáncer de mama y Betania cáncer de cuello úterino en estado terminal

Todos los martes, en la Iglesia Universal del Reino de Dios, son realizadas oraciones de cura y liberación para todos los que necesitan un milagro.

La recepcionista Márcia Kelly Montenegro Lopes (foto al lado) de 36 años, es una de las personas que probaron del poder de Dios en su vida. Ella cuenta que llegó a la Iglesia con cáncer de mama y desahuciada por los médicos. “Tenía cáncer de mama, 28 nodulos en las piernas y había sufrido un derrame“, recuerda.

Ademas de estar enferma, Márcia estaba desempleada y tenía que cuidar sus dos hijos que también estaban enfermos.

Al recibir una invitación para participar de la reunión de martes, los pastores realizaban oraciones, ella uso la fe, acepto la invitación y su vida fue cambiada por completo. “Yo participe de las reuniones de sanidad y gracias a Dios fui curada de todas enfermedades. Mis hijos están sanos; estoy bien económicamente y soy una voluntaria en la obra de Dios”, declara.

El mismo Dios que curó a la recepcionista Márcia, también actuó en la vida de la peluquera Maria Betania, de 42 años (foto abajo).

Ella dijo que llevaba una vida normal hasta recibir el diagnostico de que tenía cáncer de cuello uterino en estado terminal. “Yo sentía muchos dolores y sufría con hemorragias frecuentes. Cuando decidí buscar un medico, hice los análisis que confirmaba la dolencia. Pero como el cáncer estaba en un estado avanzado, ninguna cirugía podría ser hecha. Por causa de la dolencia, yo olía mal, a tal punto que caían pedazos de mi”, recuerda.

En cada consulta una desesperanza. Con la quimioterapia, la peluquera día tras día la figura femenina dejando marcas por los fuertes efectos del tratamiento. Ella se miraba al espejo y no podía más ver sus cabellos. “No sabía que hacer, fue un momento muy difícil en mi vida, porque yo sabía que no había más solución”, dijo.

Un día, cuando salía de una de las sesiones de quimioterapia, ella encontró una señora que le habló de Jesús y la invitó a la Iglesia Universal. Betania aceptó y, llegando al templo, habló con el pastor que determinó la cura por media de una oración de fe. Tres días después, cuando Betania volvió al hospital, para realizar otra sesión del tratamiento, ella vivencia el milagro. “Esto raramente sucede en este tipo de tratamientos, pero para mi sorpresa cuando volví al consultorio descubrí que estaba curada. Agradezco a Dios por haber iluminado mi camino y por haberme hecho llegar hasta la Iglesia Universal del Reino de Dios”, agradece.

Lo esperamos a las 8, 10, 16 y 20 hs. en Av. Corrientes 4070 Alamgro. O haga click aquí para encontrar la Iglesia Universal más cerca suyo.