Cada vez hay más accidentes cerebrovasculares

Cada vez hay más accidentes cerebrovasculares

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La alarma sonó hace algunas décadas, pero hoy las cada vez más altas cifras de accidentes cerebrovaculares (ACV) hablan por sí solas y constituyen un problema serio en la población argentina y mundial.

salud0aSegún datos brindados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el ACV es la segunda causa de muerte en el mundo y la primera causa de discapacidad permanente. En nuestro país, hay entre 40 000 y 80 000 casos por año. Traducido: una de cada seis personas sufrirá un ACV en algún momento de su vida.

Recientemente se conoció un estudio científico internacional en el que intervinieron especialistas argentinos y se analizaron varias conductas humanas que tienen relación directa y son causas probadas de ACV, el 32% de los adultos de entre 35 y 74 años fuma, el 44% tiene hipertensión, el 17% alto el colesterol, el 35% padece obesidad, el 57% hace poca actividad física, el 73% come pocas frutas y verduras, y el 9% sufre diabetes.

Estas cifras preocupantes devienen de lleno en enfermedades cardiovasculares como los infartos y los ACV. Es más, los números de personas que los sufren crecen en relación a la expectativa de vida en pleno siglo XXI, afectando notoriamente a las personas más jóvenes, según destaca la prestigiosa publicación The Lancet, que informa que de los 15,9 millones de ACV que se manifiestan anualmente en el mundo, uno de cada tres se da en menores de 64 años. Inclusive, unos 83 000 ocurren en menores de 20 años.

Según los especialistas, el 80 por ciento de los ACV se producen por un coágulo que interrumpe el flujo sanguíneo al cerebro (los llamados “isquémicos”, para los que se cuenta con un fármaco antitrombolítico capaz de restituir la oxigenación del tejido neuronal), alrededor del 75% de los pacientes sobreviven, aunque con secuelas de distinto grado.

La rehabilitación multidisciplinaria con médicos fisiatras, kinesiólogos, fisioterapeutas, terapistas ocupacionales es fundamental para el abordaje de la espasticidad. Otra cuestión para el tratamiento es la reeducación, la elongación de los músculos acortados, el fortalecimiento muscular, el estímulo a participar con el miembro afectado en actividades funcionales que incluyan a los músculos tratados.

La OMS informa que aproximadamente el 20% de los pacientes que sufre un ACV presentan, durante los primeros tres a seis meses, un cuadro de espasticidad. Al cabo de un año, esta cifra puede ascender hasta un 80%.

Según un estudio realizado por la Asociación Argentina de Ataque Cerebral (AAAC) y la Fundación para el Estudio de las Neurociencias y la Radiología Intervencionista (Feneri) la población tiene más conocimiento acerca de las señales de alerta de un ACV y los factores de riesgo que podrían provocarlo en relación con los datos obtenidos hace dos años.

La encuesta telefónica a 600 familias ha sido realizada los primeros días de septiembre en la Ciudad de Buenos Aires e intenta medir la evolución del grado de conocimiento que tiene la comunidad acerca de esta enfermedad.

Solo el 16,6% de la comunidad no pudo reconocer cuáles son las señales de alerta de un ACV frente al 34,1% que no había podido mencionarlas en el estudio realizado en 2011 por la misma institución. Con los factores de riesgo el comportamiento fue similar porque disminuyó casi a la mitad su desconocimiento (10,4% en el 2013 frente a 17,2% en el 2011).

Sin embargo, respecto a la actitud que adoptarían los entrevistados frente a síntomas que podrían indicar un ACV el estudio demuestra que no acudirían inmediatamente a centros de emergencia.

La cefalea es el alerta más nombrada. Se duplicó la cantidad de personas que la mencionaron en relación con la encuesta de 2011. (Pasó de 26,5% en el 2011 a 50,2% en el 2013).

Los síntomas como dificultades en el habla, mareos o vértigo, pérdida del conocimiento y orientación, son los que se encuentran a continuación como los reconocidos con más facilidad y también han crecido en identificación: (dificultades en el habla paso de 15,7 a 20,5; mareos o vértigos de 12,1 a 20,1; pérdida de conocimiento y orientación de 9,2 a 19,1). (Fuente: La Nación – Fotos: Movida Corporativa)

Tuvo una recuperación asombrosa

testi-s01804Gloria tenía una vida normal, vivía ocupada, trabajando y manteniendo una buena relación con Dios, sin embargo, guardaba cosas en su interior, no le decía nada a nadie y aumentaba la presión sobre sí misma. Un día a las 5 de la mañana se levantó para mojarse la cabeza, porque no se sentía bien y se descompensó. Se desmayó y cuando cayó se golpeó la cabeza, pero no perdió el conocimiento. Sin saberlo, estaba siendo víctima de un ACV.

“Yo estaba sola en la cocina y no podía hablar, golpeaba la mesada para que alguien venga. Cuando mi hija se levantó y me vio, tenía medio cuerpo paralizado. Fue un susto terrible. No podía decir nada aunque estaba consciente. Pensaba que me moría, solo le pedía ayuda a Dios”, cuenta.

Llamaron a emergencias y la llevaron inmediatamente al hospital adonde la internaron. Le practicaron distintos estudios, se recuperó bien, no le quedaron secuelas y luego de 72 hs. de observación le dieron el alta. A los dos días tuvo una recaída mucho más fuerte. Se iba de costado, hablaba pausado y se descompensó. Tuvo que ser internada, nuevamente le hicieron estudios. Esta vez no tenía fuerzas para nada. Prácticamente no podía hablar y además le suministraban mucha medicación. Así transcurrieron 15 días de internación hasta que le dieron de alta, pero no podía hacer fuerza y le costaba mantenerse en pie.

“No tenía fuerzas, ni voluntad, tenían que acompañarme al baño. Fue una experiencia amarga, yo ayudaba a las personas y ahora me tenían que ayudar para todo”, recuerda. Pero ella empezó a buscar más a Dios. “Hay que estar bien por dentro para pasar ese momento”, asegura. Comenzó la rehabilitación, estaba indignada y decidió luchar para salir adelante. De tener que sostenerse de la pared pasó a caminar. Superó el miedo de pensar que podría volver a repetirse la situación cuando estuviere sola, y empezó a manejarse de manera independiente. Hoy tiene una vida normal, gracias a la ayuda de Dios se encuentra recuperada totalmente.

Extraído El Universal
[fotos foto=»Movida Corporativa y El Universal»]