Bautismo con el Espíritu Santo

Bautismo con el Espíritu Santo

Por

Quien es bautizado transmite vida y da frutos

“Me gustaría saber: cómo sucede el bautismo con el Espíritu Santo”- Amigo

Respuesta:

Primero, la persona marca un encuentro con Jesús, mostrando un interés a través de sus actitudes y pensamientos. Se muestra a sí misma y le muestra a los otros (asume la fe) que quiere conocerlo. Entonces, se vuelve inevitable: tiene su primer encuentro con Dios. Pero, al igual que pasa en un noviazgo, a pesar de haber tenido una experiencia con Dios, eso no quiere decir que Lo conozca (no se conoce a una persona sólo porque nos encontramos con ella), se necesita saber más respecto de Él, conocer Sus voluntades, Sus pensamientos y sentimientos (a través de la oración, ayuno, búsqueda y lectura de Su Palabra).

Bien, después de ese “noviazgo con Jesús”, Él quiere casarse (bautizarla  con el Espíritu Santo), y, en esta fase, está en sus manos: o la persona decide lanzarse y entregarse a Él de cuerpo, alma y espíritu (100%, sin reservas) o, entonces, abandona al Novio en el altar, prefiriendo quedarse con su “yo” (hijo, marido, dinero, orgullo, trabajo etc.). ¡La decisión es de la persona!

¿Cómo saber que una persona fue bautizada con el Espíritu Santo?

Por los dones y frutos que son:

Frutos: amor, alegría, paz, longanimidad, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio. La persona puede hasta llegar a disfrazarse por un tiempo, actuando como si tuviera estos frutos, pero nunca para siempre, ya que la carne siempre va a hablar más alto (ya que es nacida solamente de la carne).

Dones: palabras de sabiduría; de conocimiento; Fe; don de sanar; profecías; operación de milagros; discernimiento de espíritus; diversidad de lenguas y capacidad de interpretarlas.

Pues bien, si usted fue bautizada con el Espíritu Santo, entonces usted puede sanar, transmitir vida, evangelizar, resolver sus problemas con sabiduría y profetizar victoria para sí y para los demás. En suma, usted puede mover montañas, ya que recibe capacidad para ejecutar la voluntad del Espíritu Santo.

(*) Respuesta extraída del blog del Obispo Julio Freitas

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