¡Basta!

¡Basta!

Por

¿Hasta cuándo va a aceptar vivir esa situación de humillación?

Ese no es el plan de Dios para su vida. Pero, decir ‘basta’ no es suficiente, es necesario poner la fe en acción y provocar el milagro.

Cuando la persona está indignada con la situación que vive, reacciona, pues solo las palabras no alcanzan.

Si usted quiere ponerle fin al sufrimiento, ponerle un punto final, haga algo al respecto y no se quede de brazos cruzados esperando para ver si sucede algo.

Indígnese en contra del mal, pero no solo de la boca para afuera. Ya que los valientes jamás retroceden, sus ojos solo miran el objetivo.

Basta de vergüenza, humillación, miseria, familia destruida, vida sentimental atada. Basta.

¿Sabe cuándo fue que Ana le puso un punto final a la humillación que sufría? Cuando se indignó, dejó de llorar e hizo algo para llamar la atención de Dios (lea Samuel 1). Entonces, Él la bendijo y le dio al hijo tan deseado, Samuel.

(*) Texto extraído del blog de Tânia Rubim.

 

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