¿Adónde irá mi alma?

¿Adónde irá mi alma?

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La salud, la familia y la prosperidad son importantes, pero más importante es la Salvación.
La persona debe preguntarse ante todo: “cuando mi vida acabe ¿adónde irá mi alma?”
El cuerpo se deshace, el espíritu vuelve a Dios, pero ¿y el alma?
Ella va a estar eternamente con Dios o con el diablo. ¿O acaso todos van a ser salvos?

La preocupación más importante no debe ser si uno se muere hoy o dentro de 10 años, sino cómo están las cosas con Dios.
Para morirse basta estar vivo. Por eso, no está mal preocuparse por las cosas de esta vida, pero lo más importante es el alma.
“Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.” Lucas 12:17-21
Muchas veces las personas piensan que lo mejor es tener mucho, pero olvidan que el ataúd no tiene caja fuerte. Cuando uno se muere todo queda por acá.

Nosotros nos preocupamos por su alma.
Así como el diablo coloca miseria, separación y peleas pero lo más importante para él es llevar su alma al infierno, nosotros peleamos por su prosperidad, por su salud y por su familia pero lo que más queremos es que su alma sea salva y vaya con Dios por la eternidad.

El Espíritu Santo y la Entrega
Maestro, ¿cuál es el mandamiento grande en la ley? Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente. Este es el primero y el grande mandamiento. Mateo 22: 36-38 RVA
• La razón por la que muchos no reciben el Espíritu Santo es la falta de la entrega de aquello que los separa de Él.
Hay cosas que nos separan de Dios y muchas personas no quieren entregarlas.
Están con un pie adentro de la iglesia y con el otro pie en el mundo, y así no se puede caminar con Dios. Tienen que ser los dos pies, ¡TODO!
• El primero y gran mandamiento elimina la posibilidad de compartir nuestro corazón, alma e incluso pensamiento con otras cosas y personas.
Tiene que ser todo para Él.
• El Espíritu Santo simplemente no vendrá sobre alguien para ocupar una posición secundaria, ser opcional, un recuerdo vago en los domingos por la mañana.
• Si Él no es el primero, el todo de la persona, simplemente no vendrá.
• Jesús Se refería a eso cuando le respondió al joven rico: “Solo una cosa te falta”
• Así también, a muchos, solo una cosa les falta para recibir el Espíritu Santo.

Quizás la persona haya dejado CASI todo, cada uno sabe lo que le falta entregar, lo que estorba su comunión con Dios.
Puede ser que alguien esté todo el día en la iglesia, pero si tiene un amante y no lo deja no sirve de nada, el Espíritu Santo no vendrá. Como tampoco vendrá si la persona vive en la mentira, si es falsa y engaña, o si no perdona y es orgullosa.
Seguir a Jesús implica sacrificio. El sacrificio mayor que es negar la propia voluntad para hacer la de Él.
Orar por los que nos odian y nos blasfeman, poner la otra mejilla.
Ser honesto, justo, marido de una sola mujer, mujer de un solo marido, en un mundo en el que eso es considerado una tontería.
Para este mundo lo incorrecto es lo correcto.

Y como el joven rico, es exactamente esa única cosa la que ellos no quieren entregar.
A veces las personas piensan que entregando dinero compran el don de Dios y eso no es así.
“Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.” Hechos 8:20

• Muchos no tienen dificultad de entregar bienes y dinero, pero no entregan a un ser querido; otros no se apegan a los familiares, sino al dinero; y otros entregan diezmos y ofrendas, pero no el pecado …

Nosotros oramos por la familia, pero la persona no debe ponerla nunca antes que a Dios.
Jesús debe ser el Primero porque en los momentos difíciles Él siempre está a su lado.
Si alguien llega y le dice a la persona: “Elige: ¡Jesús o yo!”, la persona debe elegir a Jesús porque ese alguien un día puede ser que le diga “Si te he visto no me acuerdo”, ¡pero Jesús siempre la recordará!

¿Qué le falta entregar para recibir el Espíritu Santo?

Si la persona todavía no Lo recibió es porque le falta entregar algo.
No se puede servir a dos señores.
“Maestro, ¿cuál es el mandamiento grande en la ley? Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente. Este es el primero y el grande mandamiento.” Mateo 22: 36-38 RVA

Piense en esto.

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