Cuando la adicción a los juegos se vuelve un problema espiritual

Cuando la adicción a los juegos se vuelve un problema espiritual

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“Comencé a hacerme adicto a los juegos a los 12 años, cuando mis padres me regalaron un videojuego. A partir de entonces empecé a interesarme por los juegos, sin embargo, jugaba solo 2 horas por día, ya que estudiaba y aún obedecía a mis padres.

Con el tiempo, las horas en los videojuegos fueron aumentando y pasé a quedarme hasta 10 horas jugando sin parar.

Mis padres no tenían más tranquilidad, pues cuando no estaba con los videojuegos, estaba en la computadora con los juegos de Internet.

No quería saber nada con estudiar, solo quería jugar, estar conectado. Y, consecuentemente, eso generaba muchas peleas en mi casa.

A los 15 años conseguí un trabajo, pero gastaba todo mi sueldo en los ciber y en los comercios donde compraba accesorios para la computadora y los videojuegos. Ya no dormía más, dejé de trabajar y de estudiar. No lograba estar lejos de la computadora, todos mis amigos eran virtuales, pero nada de eso llenaba el vacío que tenía.

Hasta que un día, recibí una invitación de una joven para participar de una reunión en la Universal. Me dijo que mi vida iba a cambiar. Entonces, decidí ir allí a ver si realmente lo que decía era verdad.

Desde el primer día que pisé la Universal hubo una transformación adentro mío. El vacío que sentía salió, me sentí aliviado, en paz y feliz.

Hoy todo cambió. No paso más horas del día jugando, aprendí a tener equilibrio. Se terminaron las peleas en mi familia. Mis padres y yo ahora tenemos nuestros momentos juntos.”

Si usted no tiene fuerzas para superar la adicción o el vicio que sea, haga como Igor, participe este viernes en uno de estos horarios: 8, 10, 12, 16 o 20 hs. en la Universal ubicada en Avenida Corrientes 4070, Almagro.

Si desea, también puede buscar una iglesia más cerca a su casa, accediendo a Universal.org.ar/direcciones