Accidentes de tránsito, nunca más

Accidentes de tránsito, nunca más

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Los autos inteligentes que está desarrollando Google prometen terminar con las muertes en la ruta

Después de triunfar con los motores de búsqueda, Google pretende triunfar con los motores de los autos. Este otro invento que está desarrollando busca resolver uno de los grandes problemas que nos toca vivir: el de los accidentes de tránsito. La empresa fundada por Sergey Brin y Larry Page investiga con muy buenos resultados el desarrollo de autos que se manejen solos.

“Que las personas manejemos autos es de por sí una aberración. Somos los causantes de la abrumadora mayoría de los accidentes, conduciendo con limitadísima información: apenas lo que ven nuestros ojos (y muchos manejan sin anteojos cuando los necesitan) y lo que oyen nuestros oídos (si no está demasiado fuerte la radio)”. Dejarle ese trabajo a una máquina parece ser la solución más sensata.

El invento que responde a este planteo fue creado por Sebastian Thrun, que a los 18 años perdió a su mejor amigo en un accidente de auto. Eso lo decidió a salvar la vida de un millón de personas que mueren anualmente por esta causa, la número 1 en muertes de jóvenes. La inmensa mayoría de los errores que provocaron esas muertes fueron humanos, no mecánicos, y que por ende podrían ser evitados.

 

Y el auto sin chofer no se limita solo a la prevención. Como dice Thrun en una charla: “¿Se dan cuenta que podría cambiar la capacidad de las autopistas en un factor de 2 o de 3 si no delegáramos en la precisión humana el permanecer en el carril y por lo tanto conducir un poco más cerca, en carriles más angostos y acabar con los atascos de tránsito?”. Según sus datos, se pasa un promedio diario de 52 minutos en embotellamientos, 4 mil millones de horas y 9 mil millones de litros de gasolina desperdiciados, solo en EE.UU.

Los primeros prototipos ya recorrieron más de 350 mil kilómetros por las rutas más pobladas de los EE.UU. y la gente ni se dio cuenta de que nadie los manejaba.

Un invento así abre la puerta para especular sobre las posibles consecuencias positivas, desde la desaparición de los semáforos o la necesidad de estacionar, hasta las negativas, como el desempleo de taxistas y colectiveros, departamentos de licencias de conducir y hasta corredores de TC o Fórmula 1. Y también de los cambios culturales, como podría volver una persona alcoholizada de una fiesta en su propio auto.

¿Cómo se imaginan que sería un mundo así?

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