6º Día del Ayuno de Daniel

6º Día del Ayuno de Daniel

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Siete Espíritus

Dios comprende perfectamente el problema de cada uno. De ahí el derramamiento de Su Espíritu sobre todos los que Lo buscan.

Los Siete Espíritus, mencionados en el libro de Isaías, no significan Siete Espíritus Santos. Son atribuciones que identifican el Poder del Espíritu de Dios. Nada Le falta y nada se Le puede añadir. Él es absolutamente perfecto.

En la profecía:
“Y reposará sobre él el Espíritu del Señor; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor del Señor” Isaías 11:2

Cada virtud suma la Plenitud del Espíritu Santo que reposaría en el cuerpo físico de Jesús. Él reuniría todas las condiciones necesarias para soportar los obstáculos del infierno durante Su misión terrenal.

En Él estaría el Señor, Su sabiduría, Su entendimiento, Su consejo, Su fortaleza, Su conocimiento y Su temor

Esa plenitud en Jesús es exactamente la misma que el Espíritu Santo continúa haciendo en Sus hijos. Estos también tienen el Espíritu del Señor, el Espíritu de Sabiduría, de entendimiento, de consejo, de fortaleza, de conocimiento y de temor.

Significa decir que no hay ningún problema humano que esté fuera del alcance de las siete virtudes del Espíritu Santo.
Del Señor, de Su sabiduría, Su entendimiento, Su consejo, Su fortaleza, Su conocimiento y Su temor está la solución para todos los problemas de la faz de la Tierra.
¡Inclusive para el suyo!

Es verdad que todavía no llegamos “a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error” Efesios 4:13-14.

Pero esto no significa decir que la plenitud del Señor Jesús ya no esté en nosotros.

El hombre puede ser el más rico del mundo. Sus hijos menores tienen la misma riqueza. Sin embargo, sólo tomarán posesión de ellas cuando lleguen a la edad adulta.

Por ese motivo los hijos de Dios necesitan madurar en la fe.
La plenitud del Espíritu está en Sus hijos y siervos. Pero ni todos son aptos para, siquiera, comprender tamaña grandeza debido a su infantilidad espiritual.
Enseñarle esto a los hijos de la carne es como tirar perlas a los chanchos.

Resumiendo: de la misma forma en la que en Jesús habitó la Plenitud del Espíritu Santo, también sucede con los nacidos y sellados de Dios.

Por eso, toda y cualquier ofrenda de sacrificio que el ser humano haga para recibir el Espíritu de Dios es despreciable delante de la Ofrenda devuelta por Dios. Es el todo de Dios por lo despreciable nuestro.
¿Quién puede entender ese misterio glorioso?

Cuando eso suceda, se cumplirá la “del SEÑOR de los Ejércitos: Aún vendrán pueblos, y habitantes de muchas ciudades; y vendrán los habitantes de una ciudad a otra, y dirán: Vamos a implorar el favor del SEÑOR, y a buscar al SEÑOR de los ejércitos. Yo también iré.

Y vendrán muchos pueblos y fuertes naciones a buscar a al SEÑOR de los Ejércitos en Jerusalén, y a implorar el favor del Señor.

Así ha dicho el SEÑOR de los Ejércitos: En aquellos días acontecerá que diez hombres de las naciones de toda lengua tomarán del manto a un judío, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros.” Zacarías 8:20-23

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