12 consejos para convertirse en un líder

12 consejos para convertirse en un líder

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Humildad, determinación y osadía son algunas de las principales características para conducir

Algunos profesionales con perfiles inquietos y llenos de disposición llegan a convertirse en líderes de equipo de gran iniciativa. Muchos no llegan a los 30 años, pero ya están al frente de áreas y departamentos, incluso de grandes empresas.

En la vida espiritual no es distinto y para convertirse en un buen ejemplo es necesario tener algunas características. El pastor Gelson Luís, coordinador de la Fuerza Joven en Europa, da 12 consejos para convertirse en un líder:

1º – Transparencia                                                                                                                              

Nada mejor que vincularnos con jóvenes transparentes. Esa es la marca de alguien que ha vencido el orgullo y la necesidad de ser aceptado. Jóvenes así son libres; y además, reflejan seguridad en sus vínculos.

2º – Dispuesto a aprender

Los jóvenes arrogantes y sabiondos nunca aprenden nada. Si existe algo que nosotros  debemos conocer, en estos días, es nuestra capacidad para aprender. Disponibilidad para inclinar nuestros oídos y el corazón para ser formado, es una buena señal;

3º –  Sumiso

Una de las estrategias de satanás en la vida de un joven es hacerlo rebelde y rehusado a ser sumiso. La sumisión no es prisión, es libertad. La sumisión es uno de los secretos  de una larga vida, próspera y llena de frutos. Los jóvenes sumisos a las autoridades son los jóvenes que prevalecen;

4º – Fácil de tratar

Es difícil convivir con alguien duro, resistente y lleno de razón. Los jóvenes intratables nunca se equivocan, siempre tienen la razón, se justifican y, por esos motivos, nunca tendrán un carácter transformado. Después de todo, son soberbios. Aquellos que tienen un corazón ablandado por Dios, se relacionan y se vuelven grandes líderes en la casa de Dios;

5º – Humilde
Característica marcada de quien posee una vida rendida delante del Señor Jesús. Para éstos no existe lugar para el orgullo o la soberbia. Sólo hay lugar para un corazón despojado, entregado, rasgado delante del altar de Dios. Jóvenes con un corazón humilde expresan la vida de Jesús;

6º – Manso

Jesús dijo que debemos aprender  de Él, que es manso y humilde de corazón, pues sólo así encontraremos descanso para nuestras almas. La humildad y la mansedumbre nos hacen ser semejantes a Jesús, y trae descanso a nuestro espíritu;

7º – Lleno del Espíritu Santo

No puede estar lleno de sí mismo. Lleno de ideas y conceptos propios. Debe estar lleno del Espíritu. En la Biblia, uno de los símbolos del Espíritu Santo es el vino, símbolo de la alegría y de vida. De esta forma deben ser reconocidos los líderes: llenos de alegría y llenos de mucha vida de Dios, este es nuestro combustible ministerial;

8º – Determinado

La determinación es un factor  predominante en la vida de aquellos que quieren vencer, ya que ésta es un acto de nuestra voluntad. Jóvenes de deseo libre tendrán más facilidad para desarrollar esta cualidad;

9º – Fervoroso

Este es el ingrediente que da brillo al ministerio del joven líder. Llega a ser interesante observar algunos al desarrollar su ministerio. Hay una diferencia entre un líder frío, uno tibio y otro fervoroso. El frío trae desánimo consigo, el tibio no influye en nada, mientras que el ferveroso hace la diferencia por completo;

10º – Motivado

Qué bueno es tener líderes motivados en la iglesia, y ¡qué bueno es estar a su lado!. Ellos nos impulsan a seguir hacia adelante y vencer. En realidad, la motivación del líder es responsable de un 50% del éxito de su ministerio. Líderes motivados crecen sin obstrucciones.

11º – Dispuesto

Nada más pesado que tratar con personas sin disposición. Generalmente no producen nada y tienen la capacidad de influir negativamente a los que se muestran dispuestos. La disposición es una cualidad importante en el liderazgo;

12º – Osado

Y para finalizar, la bendita osadía que nos conduce donde quiera que el Señor quiere. Una pequeña dirección dada por Dios en nuestro Espíritu nos hará avanzar y prosperar en aquello para lo cual fuimos dirigidos, sin ningún tipo de duda, cuestionamiento o sentimiento de incapacidad. El joven líder que desarrolla esa cualidad, avanza, prospera y supera sus propias limitaciones.

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