Uso tipográfico


En la actualidad, cuando hablamos de un diseño, ya sea de marcas de un producto, servicio o empresa, ya sea cartelería, folletería o packaging; el color, las formas y las imágenes utilizadas nos comunican un mensaje particular, nos informan en qué consiste el servicio o producto que se ofrece con aquel diseño y hasta nos generan sensaciones asociadas a lo que vemos. Pero no solamente los elementos mencionados anteriormente son importantes para lograr una pieza de diseño con un éxito tan logrado que podamos transmitir lo deseado al público receptivo.

Hay otro elemento de gran importancia que nos ayuda a lograr nuestra meta, y ese elemento es la tipografía utilizada. No se puede utilizar cualquier tipografía para nuestros diseños porque cada una tiene su forma, sus características específicas y nos permiten expresar un mensaje de diferente manera.

Las tipografías se dividen en cuatro grupos principales: romanas antiguas, romanas modernas, egipcias y san serif o palo seco.

Las romanas antiguas son aquellas tipografías que poseen un serif, es decir, remates. El remate puede ser triangular y con algunas diferencias en sus trazos.

Las romanas modernas tienen serif lineal y poseen una gran diferencia de trazos finos y gruesos.

Las egipcias, están compuestas por un serif cuadrangular y sus trazos pueden ser o no diferentes.

Las san serif o palo seco son aquellas que no poseen serif o remate.

A la hora de elegir qué tipografía se va a utilizar, tengo que tener en cuenta de qué se trata el producto, servicio, o sea, cuál es la finalidad del diseño. Por ejemplo, si se necesita un folleto que habla de tratamientos de belleza femenina, lo más recomendable es usar una tipografía romana antigua que por sus curvas en los cuerpos tipográficos nos da la sensación de delicadeza, elegancia y nos acerca más a lo que sería la representación de una mujer que una tipografía egipcia que está compuesta por cuerpos de mucho grosor, pesadas y que se utilizan más que nada para rubros automovilísticos o deportes, entre otros.

Para todo lo que es texto, que lleva cierta cantidad de información, lo más recomendable es alguna de las familias de la tipografía san serif, porque a su vez hay subgrupos en esta categoría, ya que de otra forma le costaría mucho la lectura al receptor corriendo el riesgo de que se canse y deje leer o que ni siquiera lo intente.

Por este motivo y algunos otros más hay que pensar bien el uso tipográfico porque una mala elección puede frustar la meta o finalidad de dicha pieza de diseño comunicacional.