¿Por qué ir a la iglesia si puedo orar en casa?

¿Por qué ir a la iglesia? ¿Es necesario ir a algún lugar, a un espacio físico, para ser salvo? Muchos hacen estas preguntas y, desilusionados con sus denominaciones, deciden buscar a Dios solos, en sus casas. Pero, ¿funcionará buscar la fe lejos de la iglesia? Jéssica da Silva Dias (foto de abajo), de 24 años, y Jayme Menezes Júnior (foto abajo), de 31 años, hicieron esa elección. ¿Habrá funcionado?

En la etapa de la adolescencia, Jéssica comenzó a cuestionar la Biblia y dirigió su atención a lo que sus compañeros de la escuela decían. “Ellos no vivían la misma fe, entonces fui influenciada por lo que ellos vivían. Comencé a escuchar música diferente, cambié mi forma de hablar y de actuar. En mi cabeza eso era normal. Ir a la iglesia comenzó a ser algo molesto en mi vida”, recuerda.

A los 19 años, ella decidió dejar de ir a la Universal. “Yo oraba antes de dormir y para mí eso era suficiente. Pero mis actitudes cambiaron: comencé a salir con varios hombres y empecé a sentir atracción por las mujeres. En esa época, mi madre también decidió dejar de ir y se separó de mi padre por causa de una traición”, cuenta.

Jéssica dijo que hablar con Dios en su cuarto la acercaba a Él, pero sentía que algo faltaba. “Estaba de novia con una mujer en ese momento y sabía que esa relación no era de la voluntad de Dios, pero no tenía dirección”, detalla.

Con el pasar del tiempo, la tristeza al ver a la familia destruida la motivó a tomar una actitud. “Recuerdo que recibí un abrazo de una amiga y fue como el abrazo de Dios. Lo curioso es que yo la invitaba en el pasado a ir a la Universal y ella me rechazaba. En aquel momento ella fue la que me llamó. Desperté y entendí la importancia de ir a la Universal”, revela.

Su fe se despertó y ella dice que no deja de participar en las reuniones. “Yo no falto ningún miércoles ni domingo. Y, cuando necesito, voy otros días también. Me siento muy bien allí y entiendo que es como una facultad de la fe. Cada día aprendo algo nuevo para mi vida espiritual. La transformación interior sucedió en estos tres años y no la cambio por nada. Dios restauró mi familia y mi objetivo es mirar hacia Jesús y Su palabra”, dice.

No espere aprobación

Jayme estuvo cinco años apartado de la Universal porque sus amigos le decían que era muy joven para frecuentar la iglesia. “Dejé de mirar a Jesús y le di oídos a lo que las personas que ni conocían mi fe decían. De a poco, dejé de ir a las reuniones durante la semana y frecuentaba solo los domingos. Después, dejé de leer la Biblia, algo que hacía diariamente”, comenta.

Jayme creía que estaba libre, que podía hacer lo que quería y que buscaría a Dios a su manera. “Al principio, la sensación de bienestar me engañó y parecía que había hecho un buen negocio. Pero en realidad, no seguí buscando, al contrario, perdí las ganas. El tiempo que me sobraba por no estar en la iglesia lo usaba para juegos electrónicos.”

Él afirma que no tardó mucho para hacerse adicto a los juegos. “Perdía horas y horas en los juegos y gastaba todo mi dinero en ellos. Entré en depresión e intenté matarme. Fue difícil porque no sentía más la fuerza de antes.”

Cuando su hermano falleció, en medio del sufrimiento, decidió buscar ayuda en la Universal. Fue, cuando vi la importancia de estar en comunidad. Fueron los pastores y los amigos de la fe los que me ayudaron cuando los necesité y no aquellos “amigos” que me incentivaron a tener una vida equivocada. El cambio fue completo y hoy no cambio mi presencia en la Universal por ningún compromiso.”

Hoy, Jayme está casado y es evangelista en la iglesia de su barrio. “Jesús no busca solo frecuentadores de la iglesia. Si usted va a la iglesia y se entrega totalmente, Él operará en su vida. Pero si va y continúa haciendo las mismas cosas, andando con las mismas personas, teniendo las mismas actitudes y pensamientos, Él no puede hacer nada”, advierte.

El amor de Dios

En su blog, el obispo Edir Macedo afirma que, crece el número de personas que dicen creer en Dios y no van a la iglesia. Y, en la mayoría de los casos, los distanciamientos ocurren por causa de las fallas humanas, juicios, escándalos, problemas en la relación, etc.

“Sus justificaciones giran en torno a la decepción con las instituciones y las personas. En este tiempo de iglesia, conocí a miles de personas, muchas sinceras y de excelente carácter y algunas de mala índole que buscaban solo un ascenso. Decidí que no iba a permitir que mi fe entre en crisis por causa de eso”, explica.

Jesús nos dejó enseñanzas valiosas con respecto a este tema. “Porque donde están dos o tres congregados en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos.” (Mateo 18:20).

La iglesia no salva a nadie, lo que va a mantener la salvación son las actitudes diarias de cada uno. Pero es importante entender que ir a la iglesia es esencial para aprender la evolución en el camino de la fe. “Es fundamental para que usted sea corregido, exhortado, estimulado a dar frutos y a desarrollar los dones. Vivir lejos de esa comunión es lo mismo que separar al pez del agua, la sangre del cuerpo, las nubes del cielo o Cristo de Su Iglesia”, concluye el obispo.

Sepa más sobre ese y otros temas espirituales en la Noche de la Salvación, que se realiza todos los miércoles a las 20h en la Universal de Almagro, Av. Corrientes 4070 o ingrese aquí para consultar la dirección de una iglesia más cercana a usted.