“Mi hija podía morir en cualquier momento”


La fe de una madre no tiene comparación. Ante la adversidad, en medio de una vida miserable, Elena encontró la salida mediante la fe y no dudó a la hora de confiar 100% en Dios. Hoy ella tiene una vida maravillosa junto a su familia. Su hija, Luz, que estaba por morir debido a una patología cardíaca, está llena de salud y toda su familia cuenta con la bendición de Dios.

Elena llegó a la Universal en el fondo del pozo, estaba realmente muy mal. “Nadie daba nada por mí, parecía una muerta en vida, estaba llena de problemas y tenía muchos hijos. Vivía en la miseria y tenía vicios. Recuerdo que ni para comer teníamos, vivíamos en una casilla de madera con techo de nylon donde para poder dormir teníamos que turnarnos con mis hijos. Mi hija estaba muy enferma, cuando nació, tuvo una convulsión de una hora por la que casi pierde la vida. Desde que ella tenía tres meses fue internada porque los médicos no le encontraban qué tenía.

En ese tiempo empecé a ir a la Universal, participaba de las reuniones y obedecía las orientaciones que me daban. Así mi vida fue cambiando.

Llegó la Hoguera Santa del monte Sinaí y mi hija estaba muy enferma, yo no tenía para comer, pero necesitaba una solución para mi hija, solo me preocupaba ella. No pensaba en mí, en mi vida, solo quería verla sana. En esa época vivívíamos de lo que nos daban, juntábamos cartón para comer, era muy duro vivir así.

Los médicos descubrieron que ella necesitaba varias válvulas para que su corazón funcionara correctamente, estaba en lista de espera, la situación era desesperante.

Llegó la Hoguera Santa del monte Sinaí y con mi esposo decidimos sacrificar por ella, comenzamos a juntar latitas y cartón, recuerdo que junté la poca ropita que teníamos y la vendí. Con mi esposo fuimos por todo porque queríamos una solución para nuestra hija.

Perseveramos, quemamos cables, fundimos aluminio, hicimos de todo y presentamos nuestro sacrificio en el Altar.

Mi hija estaba en lista de espera para que llegaran los elementos que necesitaba para seguir viviendo. Al otro día de presentar nuestro sacrificio, nos llamaron porque habían llegado los elementos, iban a operarla. La operaron de inmediato y el mismo día le dieron el alta, siendo que había sido una operación de corazón.

Yo estaba segura de que Dios estaba obrando en ella. Vi como ella se recuperó de manera sorprendente y nunca más tuvo problemas de salud”, cuenta Elena.

Luz afirma que siguiendo el ejemplo de su madre, sacrificó en la Hoguera Santa del monte Sinaí porque no aceptaba seguir dependiendo del médico y la respuesta llegó. Se confirmó su sanidad total, ya no necesita los controles periodicos porque su corazón está bien.

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