¿Es posible pasar del odio al amor?

Hay actitudes y comportamientos que pueden arruinar una relación que tenía todo para crecer y fortalecerse. Cuando uno dice no y el otro dice sí, surgen los roces, las malas actitudes y la falta de diálogo hacen que cualquier palabra se malinterprete y comienzan a distanciarse. Poco a poco el amor da lugar al rechazo y la relación se dirige al fin. Eso es lo que sucedió entre Claudia y Sergio.

“Nosotros llegamos a los encuentros de la Terapia del Amor separados, tiempo atrás habíamos empezado un noviazgo muy lindo, nos estábamos conociendo, pero yo quedé embarazada, a partir de ese momento de quererlo, pasé a odiarlo. No lo podía ver, no quería saber nada de él, ni que me llame ni que me busque porque no iba a poder formar una familia con él porque él estaba en los vicios”, cuenta ella.

Antes de salir con él ella no había tenido en cuenta los problemas con los vicios y la delincuencia que tenía Sergio. “Yo consumía cocaína, alcohol y cigarrillos, después consumía todo lo que llegaba a mis manos. También estaba metido en la delincuencia así que era un combo para echarme a perder. Yo tenía la ilusión de formar una familia con ella, me engañé al pensar que mi vida iba a cambiar por el simple hecho de comenzar una relación”, relata él.

Claudia estaba muy angustiada. “El sufrimiento duró cuatro años, en ese tiempo intenté formar otra relación, pero sufrí muchísimo. Esa persona me agredía verbal y físicamente, fue terrible”.
“En ese tiempo caí detenido dos veces, la odiaba, así que le cambié el apellido a mi hijo sin que ella supiera, hasta intenté sacarle al nene. Estábamos así, solo había indirectas y agresiones”, agrega él.

Ellos comenzaron a participar de los encuentros de la Terapia en diferentes lugares, de a poco comenzaron a tratarse mejor. Empezó a haber comunicación, ambos vieron que el otro estaba diferente y decidieron darse una oportunidad.

“Aprendí a perdonarme, a valorarme como mujer, no pasó ni un mes y me enteré de que él también estaba participando de la Terapia. Ya había otro trato entre nosotros, un día él me dice que quería llevar al nene de vacaciones y a mí me parecía que era muy chiquito como para que vayan solos, entonces me propone que los acompañe. Yo tenía miedo, pero me animé, fuimos de vacaciones y comenzamos nuevamente la relación, esta vez era completamente diferente de lo sucedido años atrás”.

Sergio logró salir de los vicios y es feliz junto a Claudia. “Hace ocho años que estamos juntos, tenemos tres hijos, nos amamos y somos muy felices. Dios hizo todo nuevo, valió la pena perseverar en la Terapia”, afirma él junto a Claudia.

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Invierta en usted, este jueves a las 10, 16 y 20 h. Tiene una cita marcada para luchar por su felicidad en Av. Corrientes 4070, Almagro o en la sede que se realiza la Terapia del Amor ingresando aquí.

 

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