El modelo masculino

Valentía y cortesía, muchos ven esas características como incompatibles, pero, tiempo atrás, estas formaban parte de un tipo de hombre ideal: El caballero medieval.

El teólogo, profesor y escritor cristiano C.S Lewis, escribió sobre eso. Él se refirió a que en la postmodernidad, los atributos que eran valorados en un hombre, han comenzado a declinar. Para él, cuando un sujeto deja que una de las dos características citadas lo dominen, pierde su masculinidad.

Un hombre poderoso sin sentido de la justicia es simplemente alguien que disfruta dominar al otro. En cambio, el que es demasiado afectuoso, está muy lejos de ser un líder inspirador.

Por lo cual, es necesario tener equilibrio, ya que la fuerza es controlada por la cortesía y las emociones son contenidas por la razón. De esa manera, el hombre puede dominarse a sí mismo.

Para Lewis, el ideal de caballero tenía que ver con ser un hombre humilde, tolerante y justo. Un caballero era respetado y admirado como una autoridad. Es por ello que nadie se convierte en soldado de verdad sin saber obedecer.

Muchos jóvenes se sienten hombres porque tienen sexo de forma irresponsable, toman, fuman y consumen drogas, conduciéndose a la autodestrucción.

El Proyecto IntelliMen trabaja para recuperar los valores perdidos y convertir a sus participantes en hombres mejores. Conozcan más detalles del Proyecto IntelliMen en https://blogs.universal.org/renatocardoso/es/intellimen/

“Dejé el orgullo de lado”

“A medida que fui participando de los desafíos, comencé a notar los cambios, principalmente en mi carácter.

Era una persona muy orgullosa pensaba que las sabía todas y eso demostraba que me faltaba humildad para aprender y poder mejorar. También, era desorganizado, no sabía administrar mi tiempo, en cada área tenía una falencia. El Proyecto me ayudó a mejorar como persona y como hombre”.

 

 

 

 

 

 

 

“No tenía caracter”

“El Proyecto IntelliMen marcó un antes y un despúes en mi vida . Yo no tenía coraje para emprender o solucionar mis problemas, no tenía carácter.

Después de hacer los desafíos, entendí que tengo que ser un hombre equilibrado, que debo aprender a comportarme, a enfrentar los problemas y solucionarlos.

Me costaba ver mis cualidades. Por eso, el Proyecto es una oportunidad que Dios nos da, para superarnos y ser mejores, les recomiendo que participen”.

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