Domingo del encuentro con Dios

Lo más importante en las reuniones de la Universal es el momento que le dedicamos a la Palabra de Dios, porque es la que nos lleva a la salvación. Es por eso que, el diablo, hace de todo para distraernos. Si usted entiende Su Palabra y la practica, su vida puede cambiar completamente.

En Mateo 12:43-45 dice: “Cuando el espíritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares áridos buscando reposo y no lo encuentra. Entonces dice: `Volveré a mi casa de donde salí´; y volviendo, la encuentra desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y lleva consigo otros siete espíritus peores que él, y entrando, habitan allí; y son los últimos actos de este hombre peores que los primeros. Así sucederá también a esta mala generación”. Nosotros tenemos la autoridad de Dios y en el nombre de Jesús expulsamos el espíritu. Una vez que sale del cuerpo de la persona ese espíritu se queda dando vueltas, aunque usted no lo vea. Cuando vuelve de donde salió, observa si esa persona está vacía.

El diablo siempre estará buscando la oportunidad para volver al cuerpo de la persona porque lo considera suya. La liberación solo es consumada cuando el Espíritu Santo entra en la persona. ¿Cómo recibir el Espíritu Santo si la persona no obedece la Palabra? La Palabra es Jesús y el Espíritu Santo es el espíritu de la Palabra.

Es por este motivo que si una persona obedece la Palabra, el diablo no la puede tocar, la Biblia lo dice. Cuando unimos nuestra palabra con la de Dios, nos casamos con Él y el Espíritu Santo nos guía. “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Señor (…) caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará.”, (Salmos 91:1,7).

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