Cuidado con sus compañías

“Después que acepté al Señor Jesúsmis ‘amigos’ me dejaron.” Esa frase es unánime entre las personas que se convierten. Y eso es totalmente explicable. Cualquier tipo de relación se basa en la afinidad de los propósitos, gustos y objetivos. Cuando usted se vuelve hacia los principios de Dios, busca vivir una vida pautada en Su Palabra, comienzan las divergencias.

Por ejemplo: usted salía de noche, tenía relaciones fortuitas, bebía. Entonces, usted comienza a ver que nada de eso es más interesante y, consecuentemente, deja de ser una compañía interesante para quien disfruta esas cosas.

Usted ahora es una persona “aburrida”, que no quiere contar mentiritas para llevarse bien y luego se queja cuando alguien actúa así. No le gustan las malas palabras y no quiere estar por ahí saltando de relación en relación. En ese momento usted se da cuenta de que, muchas veces, la vida cristiana puede ser solitaria. Tendrá que hacer nuevas amistades, con personas que tienen los mismos propósitos y fe, y eso lleva un tiempo.

Lo que muchos nuevos cristianos no entienden es que no es posible andar con los amigos y no hacer lo que ellos hacen. Como el propio apóstol Pablo advierte, “No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres” (1 Corintios 15:33).

Sobre ese asunto, el salmista y rey David dijo:

“¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los escarnecedores…” (Salmos 1:1 Versión Biblia de las Américas).

En ese versículo usted se depara con tres situaciones muy comunes con respecto a las compañías que el cristiano debe evitar:

1. No andar en consejos de impíos:Impío es todo aquel que no vive de acuerdo con la fe. ¿Qué consejos buenos puede darle esa persona a usted que vive de acuerdo con la fe? ¿Pueden de un mismo árbol salir frutos buenos y frutos malos? El propio Señor Jesús dice que no (Mateo 7:17-18).

2. No se detiene en el camino de los pecadores: Los pecadores citados aquí son aquellos que viven en la práctica del pecado, que no se arrepienten de sus malos caminos. ¿Cómo puede ser que alguien que decidió vivir una nueva vida con Dios se detenga en el camino equivocado, viva como quien no tiene comunión con el Altísimo?

3. No se sienta en silla de escarnecedores: Escarnecedor es aquel que difama, que le gusta burlarse (mofarse o ridiculizar a alguien); el famoso chismoso. ¿Qué tipo de conversación usted tendría estando entre medio de ellos?

Antes solo y con Dios

Para la persona cuyo placer es permanecer con una vida de acuerdo con la Palabra de Dios, llevarla siempre en sus pensamientos (Salmos 1:2) y se aleja de quien puede alejarla de Dios, David hizo una comparación formidable:

“Será como árbol firmemente plantado junto a corrientesde agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera” (Salmos 1:3).

A veces usted puede sentirse solo por no tener muchos amigos para compartir la fe. Pero nunca se olvide de que su fe es el bien más precioso y, como tal, necesita ser valorada, cuidada y protegida. Acérquese a quien tiene placer en oír y practicar la Palabra de Dios. No lo piense dos veces al tener que evitar ciertas amistades y hasta ciertos tipos de ambientes. Ya lo decía el dicho: “Antes solo que mal acompañado.” Y no se preocupe, el propio Señor Jesús prometió que en este mundo no nos dejaría solos y que enviaría a Su Consolador (el Espíritu Santo). Él suplirá su necesidad de compañía y también lo conducirá sabiamente hasta personas que lo ayudarán a mantener la fe siempre viva.

Y en el caso de que usted aún no haya sido bautizado con el Espíritu Santo, el Ayuno de Daniel es una preciosa oportunidad para eso. Un propósito de fe en el que nos desconectaremos de las distracciones de este mundo para enfocarnos en las cosas de Dios. Serán 21 días a partir del 9 de febrero, pero usted puede comenzar hoy mismo. No se quede afuera.

Comparta este mensaje con sus familiares y amigos.

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